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Barcelona de izquierdas

Fachada del Ayuntamiento de Barcelona, en la plaza Sant Jaume.

"En ningún caso iniciaré una negociación con Valls o Artadi"

Ada Colau

Las fuerzas de izquierdas tenemos la responsabilidad histórica y casi la obligación de entendernos entre nosotros

Barcelona ha sido tradicionalmente una ciudad de izquierdas, desde las primeras elecciones democráticas, excepto en el mandato 2011-2015, en el Ayuntamiento se han configurado siempre mayorías de izquierdas, con coaliciones o con gobiernos en solitario y soportes externos. Nuevamente, las elecciones del 26 de mayo han dado una mayoría histórica a las izquierdas, con 28 de 41 concejales en el Consell Municipal. De hecho, se trata de la mayoría más importante numéricamente de las izquierdas desde la recuperación de los ayuntamientos democráticos, superando el máximo de 27 concejales de 1979.

Los resultados de las últimas elecciones son claros en votos, el 60% del electorado ha votado partidos progresistas, y en número de representantes: 10 ERC, 10 Barcelona en Comú y 8 el PSC. También lo son en su distribución territorial ya que hay seis distritos donde ha ganado BComú, dos donde lo ha hecho ERC, uno el PSC y uno Valls/Cs. Ante esta claridad en los resultados, el mismo domingo de la noche electoral expliqué que se abría una oportunidad histórica para la ciudad: la oportunidad de configurar un gran pacto amplio de las izquierdas barcelonesas para, conjuntamente, construir un proyecto de ciudad compartido, aportando cada uno su trayectoria y sus matices y poniendo Barcelona en el centro de nuestras prioridades.

Un Gobierno transversal y progresista

Desde el principio del mandato pasado, he estado ofreciendo a las fuerzas de izquierdas un Gobierno de coalición amplio. Esto no ha sido posible, por diferentes estrategias de partido y por un contexto a nivel catalán y estatal convulso. Ciertamente, no se puede obviar que vivimos un contexto muy complejo a nivel nacional, con líderes sociales y políticos presos injustamente y por la judicialización de la política, que siempre he denunciado y no dejaré de hacerlo nunca. Pero al mismo tiempo, Barcelona como capital de Catalunya puede hacer un gran servicio al país configurando un Gobierno transversal y progresista que abre nuevas oportunidades al diálogo, como una forma de superar un conflicto enquistado y que debe terminar en cualquiera de los casos con una votación. También en este sentido apostamos por superar los vetos entre fuerzas progresistas y encontrar soluciones políticas en lugar de judiciales.

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Sabemos, por la experiencia de los últimos cuatro años, que los grandes acuerdos de ciudad los podemos construir conjuntamente las fuerzas de izquierdas. Lo hemos hecho cuando hemos acordado la regulación de los alojamientos turísticos, la creación de una eléctrica pública, de un dentista municipal, la conexión del tranvía y la obligación a los promotores privados de destinar uno de cada tres viviendas nuevas en vivienda asequible. También tenemos la experiencia del Àrea Metropolitana de Barcelona donde hemos gobernado conjuntamente los 'comuns', el PSC y ERC, y donde hemos acordado políticas muy importantes en cuestiones como la movilidad y la reducción de tarifas del transporte o la reducción del precio de la agua, entre otros.

Todas estas políticas solo las podemos hacer cuando pactamos las izquierdas, porque tenemos modelos de ciudad que tienen muchas cosas en común y, colaborando, podemos desarrollar políticas que mejoran la vida de la mayoría de la gente. Es por eso que siempre he repetido, que en ningún caso iniciaré una negociación para un acuerdo con el Sr. Valls o la Sra. Artadi, dado que representan modelos de ciudad antagónicos a lo que hemos estado impulsando desde el Gobierno durante los últimos cuatro años.

Referente de ciudad valiente, progresista y feminista

Tenemos por delante también una oportunidad de seguir mostrando al mundo que frente los discursos del odio y el avance de la extrema derecha hay esperanza y se responde con la defensa de los derechos humanos y con feminismo. Las respuestas a los grandes retos que compartimos las ciudades globales como la emergencia climática, la presión especulativa o la desigualdad social, serán más valientes si las lideramos desde un Gobierno amplio de izquierdas que si se lidera desde la derecha o con la derecha. Tenemos, por tanto, la oportunidad de mantener Barcelona como referente internacional de ciudad valiente, progresista y feminista añadiendo al recorrido que ya hemos hecho las propuestas de las tres formaciones que sumamos los 28 concejales de los partidos de izquierdas barceloneses.

Por todo ello, planteo que las fuerzas de izquierdas tenemos la responsabilidad histórica y casi la obligación de entendernos entre nosotros. El próximo 15 de junio se constituye el nuevo Consell Municipal y se aprueba la investidura de quien debe encabezar el nuevo Gobierno de la ciudad. Tenemos tiempo suficiente para, con calma, rigor y poniendo siempre los intereses de la ciudad por delante, reconstruir confianzas dañadas por demasiado tiempo de reproches, levantar vetos y ponernos a trabajar en positivo pensando en lo que nos une, en los retos que tenemos como ciudad y las respuestas que queremos dar. Hagámoslo conjuntamente, como la ciudadanía nos ha pedido.