Ir a contenido

El silencio sobre las asociaciones machistas

Esas mujeres 'malas malísimas'

LEONARD BEARD

Esas mujeres 'malas malísimas'

Ana Bernal-Triviño

El supremacismo masculino lanza de forma cotidiana mensajes de odio en las redes

Con el caso de Infancia Libre, el machismo habla de todo lo que siempre quiso: denuncias falsas, secuestro parental, síndromde de alienación parental (SAP), asociaciones feministas y lo que se tercie. Y eso que, en este caso, no existen denuncias falsas, pero les va bien introducirlo.

El machismo no ha entendido que el feminismo nunca dijo que las mujeres sean seres de luz, pero con estos dos casos están felices porque sienten que se avala su teoría de que las mujeres 'son malas malísimas'. Tenemos un 70% de condenas de hombres que ejercen violencia de género, pero los medios abren con el 0,01% de denuncias falsas. El otro 30% son denuncias archivadas (que no falsas), muchas veces porque la mujer se acoge a la dispensa a no declarar. En vez de explicar esto, los medios abren con la excepción y normalizan lo cotidiano: la violencia machista. Dar todos los días en los medios el caso de un maltratador no es plan, el público se puede cansar... así que lo obvian y pasan página, salvo que sea un asesinato muy sangriento que, entonces, les da audiencia.  

Los bulos del machismo

Echando un vistazo a las redes sociales, el machismo brinda con este 'logro'. No solo porque, insisto, han convertido la excepción en alarma, sino porque mientras se pone el foco ahí, se deja de poner en ellos. Por ejemplo, pasó sin pena ni gloria que el líder de Vox en Andalucía, Francisco Serrano, apoyase a una candidata de Ciudadanos a fundar una asociación contra la violencia de género. Son asociaciones que niegan las consideraciones del Consejo General del Poder Judicial, que rechazan leyes y que no contemplan convenios internacionales a pesar de que lo ordena la Constitución. Aquí, dos casos, de muchos otros:

En malostratosfalsos.com dicen: “Los hombres también sufren violencia de género y no existe ninguna ley que los defienda”. Titulan con una falsedad del tamaño de una catedral, porque desde la CEDAW al Convenio de Estambul ya quedó claro que el maltrato al hombre no es violencia de género, pero, es que, además, la justicia sí les defiende porque el delito de violencia doméstica está contemplado en el Código Penal.  

Épica es la página Stop Feminazis. Dicen que “igual que el nazismo privaba de derechos a los ciudadanos por el simple hecho de pertenecer a un colectivo, promulgando leyes discriminatorias basadas en falsedades, el feminazismo que padecemos sigue las mismas pautas y deja a los varones relegados a simples esclavos”. ¿Veis a los esclavos? Yo, no. Estas webs no son excepción, hay un largo listado. Persiguen a feministas en las redes sociales, acuden a las puertas de los juzgados para hacer presión y difunden su mensaje de odio con impunidad, a la vez que dan estrategias a los acusados para hacerse pasar por víctimas.

Entretodos

Publica una carta del lector

Escribe un post para publicar en la edición impresa y en la web

Todo esto es solo reflejo del supremacismo masculino que, en Estados Unidos, lleva años de ventaja. Southern Poverty Law Center alertó hace tiempo sobre este movimiento que “tergiversa a todas las mujeres como genéticamente inferiores, manipuladoras y estúpidas” y las reduce a su función reproductiva o sexual, ya que “el sexo es algo que le deben a los hombres”. Y entre muchas referencias y citas que recogen en su web, destaco estas dos que no distan, en nada, a lo que las feministas recibimos en redes sociales. Preparen su cuerpo para leer esto: “La vagina es el único poder real de las mujeres. (...) Lo que queda es el hecho de que son los hombres quienes consiguen los logros, inventan la tecnología, crean naciones, curan enfermedades, crean imperios y generalmente promueven la civilización. Las mujeres dependen de los hombres para todo eso, y la única herramienta que tienen a su disposición para tener algún tipo de influencia es el poder de la vagina. La robótica sexual puede resultar útil ... ¿qué supondría eso a la gran mayoría de las mujeres que, de repente, tendrían que demostrar su valía como seres humanos más allá, simplemente, del coño?" (Paul Elam, 'Una oreja para hombres', 'Sex Robots: Parte 3', 2017).

O bien esta otra: “Hay que convertir la violación en legal si se hace en propiedad privada. Si la violación se vuelve legal una niña protegerá su cuerpo de la misma manera que protege su bolso y teléfono inteligente" (Roosh V., "Cómo detener la violación", Regreso de los Reyes, 2015).

Quizás los medios deberían de poner más el foco sobre estos mensajes de odio cotidianos de asociaciones machistas y dar la justa relevancia a los hechos excepcionales. Entender de dónde viene ese “las mujeres son malas malísimas” para, entonces, comprender que lo que tiene que abrir en los medios es la misoginia del machismo.