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Dos miradas

Eduard Punset, en una imagen del 2015.

JOSEP LAGO (AFP)

'Nemini parco'

Josep Maria Fonalleras

La muerte no perdona a nadie. A Eduard Punset tampoco

Eduard Punset fue famoso por 'Redes', por sus actividades científicas, divulgativas y ministeriales, por una especie de sentido del humor budista (si es que tal cosa existe) que él practicaba con flema británica. Una combinación endiablada que le valió para llegar al gran público y, en consecuencia, para ser deglutido como un producto de consumo mayoritario, con un grado notable de exposición que lo convirtió en un icono que tanto servía para anunciar un pan de molde (¡aquel memorable "doble horneado"!) como para ser imitado y escarnecido en programas de humor.

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De entre las ideas que formuló, la que tuvo más predicamento fue la que se refería a su postura ante la muerte. "No voy a morir nunca", dijo, "no está demostrado que yo me tenga que morir". Decía que era cierto que todo el mundo había muerto (los muertos, claro) pero no era una prueba científica que asegurara su desaparición en un futuro: "Podría ser que a mí no me pasara". La teoría era más genérica, algo más elaborada, relacionada con la pervivencia de los genes a través de los siglos y con el concepto de eternidad de los átomos, pero lo que nos quedó fue que no estaba demostrado que necesariamente tuviera que morir. Y, con él, nosotros. Ahora sabemos que la muerte no le ha perdonado. A nosotros, muy probablemente nos pasará lo mismo. Como dice una de las banderas de los esqueletos de la Dansa de Verges, 'Nemini parco'. No perdono a nadie. A Punset tampoco.