Editorial

May se juega su última baza

La promesa de un hipotético segundo referéndum sobre el 'brexit' alimenta la confusión y tiene visos de ser el canto del cisne

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El Periódico
La primera ministra del Reino Unido, Theresa May.

La primera ministra del Reino Unido, Theresa May. / REUTERS / CHRIS RATCLIFFE

El enésimo plan de Theresa May para desatascar el 'brexit' no contenta a nadie: enfurece a los partidarios de la salida de la UE cueste lo que cueste, en su mayoría conservadores, y decepciona a los que persiguen un divorcio amistoso y ordenado. En el ocaso de su mandato, la pretensión de la 'premier' de sacar adelante su acuerdo con Bruselas mediante la promesa de un hipotético referéndum de ratificación si el Parlamento lo aprueba, alimenta la confusión y tiene visos de ser el canto del cisne, vista la falta de apoyos de May entre los suyos y el desapego laborista.

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A dos días de las elecciones al Parlamento Europeo, en las que los conservadores pueden darse un batacazo histórico y los aislacionistas de Nigel Farage pueden cosechar un resultado sin precedentesNigel Farage, lo menos que puede decirse es que los partidarios de un 'brexit' suave se hallan a un paso de cosechar un fracaso sin precedentes. Si la división de los 'tories' ha permitido a los eurófobos exaltados fijar la agenda, la tibieza europeísta de la dirección laborista ha hecho imposible corregir el desarrollo de los acontecimientos, cuyo requisito imprescindible era un acuerdo de Theresa May con Jeremy Corbyn para limitar los efectos del disparate. En ausencia de tal compromiso, es casi seguro que el plan de 10 puntos de la 'premier' no reunirá apoyos suficientes en la Cámara de los Comunes, alimentará las expectativas de los defensores de una salida sin acuerdo y robustecerá a los numerosos adversarios del proyecto europeo.