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El pegamento que nos une

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Un activista inglés, con una careta de Tony Blair, en el 2011

Un activista inglés, con una careta de Tony Blair, en el 2011 / AP / LEFTERIS PITARAKIS

Tony Blair no deja de demostrar lo que es, en lo que se ha convertido. En un reciente informe de su institución Global Change sobre la necesidad de integración en tiempos de populismo, denominado 'The glue that binds' (el pegamento que nos une), un prólogo del propio Blair destacaba que “los inmigrantes tienen el deber de integrarse, aceptar las reglas, las leyes y las normas de nuestra sociedad”.

La integración del inmigrante forma parte del discurso educativo y cultural, también aquí. Suele llegar con voces amables y paternalistas. A veces son racistas, otras lo son menos

El periodista británico Aditya Chakrabortty advertía, con desasosiego, que en todo el informe no había ni una referencia a que los migrantes sufren racismo, tampoco se decía nada sobre las tensiones y las acusaciones a las que se ven sometidos, o las constantes justificaciones y enaltecimiento de la violencia contra migrantes de Tommy Robinson, asesor del partido nacionalista y ultraderechista Ukip.

¿Por qué, se preguntaba Chakrabortty, se sigue culpando al migrante de su situación en el país que vive? De todo el informe sobre populismo, ¿realmente el único párrafo dedicado a la inmigración tiene que ser “su necesidad de integrarse”? ¿Además, qué significa “integrarse”? ¿Qué hay detrás de esa palabra, que lo engloba todo?

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Hace tiempo que la integración forma parte del discurso educativo y cultural, también aquí. Suele llegar con voces amables y paternalistas. A veces son racistas, otras lo son menos. Para los que nos criamos aquí, hablamos catalán, no sufrimos racismo, y nos consideramos barceloneses (casi) de nacimiento, se nos olvida. Hace no mucho una televisión me propuso participar en un programa en el que un jurado (“inmigrante”, dijeron), juzgaba cómo se estaban “integrando” otros “inmigrantes” en Catalunya. Un gran juego, me dijeron. No entendí, al principio. ¿Qué tenía yo que ver con eso? El estupor hizo que tardara en darme cuenta de que lo que me estaban diciendo era que yo soy la inmigrante. Me habían llamado para ser jurado.

Hablando de populismos: ah, la integración. Cuantas aristas humillantes tiene. Para unos más que otros, por supuesto.