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La clave

Escena de ’Misery’.

Misery en Desembarco del Rey

Joan Cañete Bayle

Los lectores no tienen derecho a exigir a los escritores finales a medida

Al menos un millón de personas no han necesitado ver esta madrugada el último capítulo de 'Juego de Tronos' para saber que no les gustaba el desenlace de la serie. Es el número de personas que secundaron una iniciativa en Change.org para que HBO vuelva a rodar la octava temporada, se supone que a su gusto. No solo alcanzaban la conclusión sin ver la última entrega, sino que se creían con el derecho de decirles a los creadores cómo debían desarrollar su obra. Son como Annie Wilkes, la protagonista de la novela 'Misery', de Stephen King. Annie mantiene secuestrado en su casa a Paul Sheldon, su escritor favorito, con una maquina de escribir y un montón de folios en blanco, hasta que escriba una novela con la que revertir la decisión del escritor de matar a Misery en su último libro. Más de uno secuestraría a George R. R. Martin en su casa para que acabara de una vez los dos libros que le faltan a su 'Canción de hielo y fuego'. 

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A Arthur Conan Doyle le sucedió algo parecido. El escritor decidió darle a Sherlock Holmes una muerte épica, si bien un tanto precipitada desde el punto de vista de construcción de la trama, señal de su hartazgo: una caída libre en las cataratas de Reichenbach abrazado a su archienemigo, Moriarty. Su decisión ocasionó tal furor entre sus lectores que Doyle tuvo que resucitar a Holmes. No había entonces redes sociales, pero no por ello el peso de los fans airados era menor: entre quienes trollearon a Doyle para que devolviera la vida al detective se encontraba su propia madre.

'Juego de Tronos', la Misery de Sheldon y las aventuras de Holmes son folletines. Sus lectores invierten  tiempo y emociones en ellos, y poco importa lo que escriban sus autores o la coherencia de sus arcos narrativos: sus personajes vuelan libres. Pero este hecho no justifica que los lectores se arroguen el derecho de exigir otros finales, a lo Annie Wilkes. Los 'haters' del final de 'Juego de Tronos' pueden consolarse con la idea de que pronto un algoritmo basado en sus tuits podrá escribir historias a su medida. Entonces seguro que Daenerys es angelical y Holmes se sujeta a una rama mientras ve precipitarse a Moriarty en el vacío. Será el triunfo de Annie Wilkes.