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Al contado

La Cambra y la sociedad civil

La Cambra y la sociedad civil

Agustí Sala

Todas, empresas grandes y pequeñas, deben tener cabida en una economía moderna

Hablábamos hace un tiempo de una frase de Raimon Noguera, uno de eso notarios de los de antes, un señor de Barcelona, un puntal de lo que se ha venido en llamar la sociedad civil. "Los catalanes nunca han entendido las ideas abstractas. Por eso no comprenden ni la monarquía ni las sociedades anónimas", decía.

No sé qué pensaría si viera lo que ha sucedido en la Cambra de Comerç de Barcelonaasaltada (democráticamente) por medianos, pequeños, microempresarios y autónomos ajenos a la burguesía industrial e ilustrada capitalina. Y no movidos solo por defender los intereses empresariales sino por el ansia de alcanzar ni más ni menos que la independencia de Catalunya. ¿Una abstracción? Veremos.

La victoria de candidaturas independentistas en un organismo del que pocos conocen la función, pero cuya influencia se extiende a todos los rincones del mundo económico y empresarial, ha provocado estupor en el 'establishment'. Algunos, acostumbrados a mover los hilos del poder económico y empresarial, no salen de su asombro.

En los cenáculos de la 'upper diagonal' quizás pecaron de exceso de confianza o de minusvalorar las fuerzas de los adversarios impulsados por una Assemblea Nacional Catalana (ANC), que si algo ha demostrado es su capacidad de movilización.

Con una mayoría absoluta que solo puede disolver alguna impugnación muy bien fundamentada, los candidatos soberanistas, que en todo caso seguirían siendo la primera fuerza, han venido para quedarse. Y esperemos que no solo tengan ganas de propagar el 'evangelio processista' sino de defender a las pymes y los autónomos. Eso aseguran.

"Mire, soy independentista, pero también soy empresario", comentaba esta semana uno de los vencedores y potencial presidenciable. Lo decía cuando se le reprochaba una excesiva politización ¿Acaso desde las élites que han dominado la institución desde siempre no se defendían o propagaban también ideas políticas?, se preguntan algunos.

A los nuevos 'gobernantes' de la Cambra habrá que exigirles que no demonicen a las grandes empresas, a las que muchos de ellos ven como traidoras por haber dado la espalda al 'procés' y a las que quieren casi borrar de la Cambra, con el apoyo del Govern. En la institución han de caber todos, grandes y pequeños, pero en sus justas proporciones.

Y ese seguro que será uno de los mensajes que surgirán en la 35ª Reunió Cercle d'Economia en Sitges. Ese poderoso lobi transversal que ejerce desde hace más de medio siglo como caja de resonancia de la sociedad civil, tiene algo que decir. A los unos, que los tiempos han cambiado en la política, con el fin del bipartidismo; y en el mundo económico y empresarial. Y a los otros, que entierren las ganas de venganza. Todos son necesarios para construir el país y en una economía moderna, con o sin ideas abstractas.