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Comunicación

Madonna, un pulgar y el arte de la provocación

LEONARD BEARD

Madonna, un pulgar y el arte de la provocación

Imma Sust

Una línea muy fina separa el arte del cutrerío. O el morbo de la risa

Hace unos días, la cantante Madonna nos sorprendió a todos montándose un dúo musical con el cantante de reguetón Maluma. El videoclip del escándalo se llama 'Medellín'. Ha conseguido unos 142.000 'no me gusta' en YouTube frente a más de 500.000 'me gusta'. Entré para ver de qué lado estaba, y aunque soy fan incondicional de Madonna, rápidamente me decanté por el 'no me gusta'. Para empezar, el argumento no es nada del otro mundo. La acción se sitúa en una sala de baile. Aparece la reina del pop disfrazada de profesora loca de cha-cha-cha, con un parche en el ojo y una fusta fetichista. Se enamora de su alumno, para luego vestirse de novia, casarse con él y acabar chupándole el dedo gordo del pie. ¿En serio? ¿Esto es todo lo que nos tiene que ofrecer la diva? ¿Chuparle el dedo gordo del pie a un 'reguetonero' machista de 25 años? Igual yo soy demasiado moderna, abierta o mayor. Pero en el noble arte de la provocación, creo que mi querida Madonna se está quedando atrás. O igual es que ya no nos quedan temas con los que provocar.

Voluntad transgresora

Durante generaciones, muchos artistas se han esforzado en convertir su provocación en una forma más de arte. Algunos nos abren la mente. Otros nos distraen, otros nos ofrecen belleza y algunos nos mandan un claro mensaje político. Pero todos nos incomodan de alguna forma. Es lo que tiene la provocación. Para mí, uno de los mayores provocadores de la historia fue Robert Mapplethorpe, fotógrafo neoyorquino que escandalizó a medio mundo con sus fotografías, donde mostraba sexo explícito, BDSM, flores y retratos varios con una voluntad claramente transgresora. Incluso ahora, 40 años después, siguen censurando su obra en algunas partes del mundo.

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Muchos son los que han utilizado el sexo para provocar. Pero no provoca quien quiere, sino quien puede. Hay una línea muy fina que separa el arte del cutrerío. O el morbo de la risa, como ustedes prefieran verlo. Si se te nota demasiado que quieres provocar, entonces te pasa como a Miley Cyrus o a Katy Perry, que no hay quien se las crea. Luego están los provocadores políticos. Los que hacen algo que se convierte en un símbolo para los siglos de los siglos. Destacaría a Sinéad O'Connor rompiendo aquella foto del Papa y diciendo: "Lucha contra el verdadero enemigo". Brutal momento que todos tenemos grabado en nuestra retina.  Luego esta el provocador repulsivo, el que no compramos. Michael JacksonSus excentricidades con el mundo infantil son demasiado horrendas para aceptarlas. Luego está la provocación con elegancia, al estilo Lady Gaga, o la friqui, al estilo Leticia Sabater. ¿Y que me dicen de la provocación inesperada? ¿La que no sabes si está preparada o no? Ese pecho descubierto de Janet Jackson en la Super Bowl del 2004. Nunca sabremos si fue cosa de Justin Timberlake o estaba todo dirigido.

Como le da la real gana

Cuentan algunos que Bon Scott (cantante de AC/DC) se masturbaba encima de su público; que Lou Reed, en algunos conciertos, se pinchaba heroína y pasaba la jeringuilla a los jóvenes de primera fila. Que Marilyn Manson practicaba sexo en el escenario con sus fans y Moby insultaba a su público si no le tiraban drogas ¿Y nos echamos las manos a la cabeza porque Madonna le chupa un pie a Maluma en pleno siglo XXI?

Quizá Madonna quiere ir más allá y considera que utilizar al machista Maluma para lanzarse al reguetón por primera vez es una forma de provocar. Quizá la provocación pasa por ver a una señora de 60 años que sigue comportándose como si tuviera 23. Da igual si parece Bette Davis en 'Qué fue de Baby Jane'. Da igual si está operada hasta las trancas y parece un maldito muñeco de cera. Da igual si ya no baila como antes y se apoya en una fusta 'fetish' que bien podría utilizar de bastón. Da igual si la canción es una auténtica basura. Da igual porque ella es Madonna y envejece como le da la real gana. Sin ninguna dignidad, y eso la hace grande. No lo tengo muy claro, porque, como ya he dicho, la provocación, si no te produce una cierta incomodidad, no es provocación. Y a mí, el vídeo de Madonna y Maluma me da más risa que otra cosa. Qué lástima.

Temas: Maluma Madonna