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Maisie Williams, como Arya Stark, en el tercer episodio de la octava temporada de Juego de tronos.

HBO

Juegos, tronos y metáforas

Mikel Lejarza

Mientras asistimos al desenlace de 'Juego de tronos' preguntándonos cómo ha sido posible que con tanta gente involucrada se haya mantenido el secreto de su final, ahora que todo se sabe, continúan las interpretaciones sobre su valor. Para algunos, la mejor serie de la historia, para otros un culebrón con resonancias épicas, pero lo innegable es que se trata de una obra maestra del márketing y la demostración de la pasión que los humanos tenemos por las historias. Y la que creó George R. R. Martin no solo tiene tramas interesantes, sino sobre todo personajes capaces de atraer a televidentes de todo el mundo, por su metafórico parecido con situaciones de la vida real.

Sustituirla no será  fácil para ninguna otra plataforma. Amazon lo va a intentar con 'El señor de los anillos', y nacerán nuevos héroes a quien acompañar en sus viajes, pero costará repetir un fenómeno de tal magnitud. Según HBO, más de 38 millones de personas vieron en EEUU el primer episodio de la última temporada (casi la mitad en la televisión tradicional y el resto en 'streaming' o bajo demanda ). Y esa cifra aumentará con el final.

En los años 80, los programas más vistos rara vez superaban los 30 millones de espectadores, y eso que el dato significaba más o menos la tercera parte de los que veían televisión por aquel entonces en EEUU. Desde entonces contamos con más opciones para elegir y, en consecuencia, el público se ha fragmentado y segmentado. Ahora los programas más vistos se sitúan en torno a los 11 millones de espectadores en sus pases en directo.

Copar las conversaciones

Estas cifras muestran el  impacto logrado por una serie que ha logrado copar las conversaciones de medio mundo sobre su devenir y sus significados. Pero repetir eventos como 'Juego de tronos' en un mercado que se ha acostumbrado tanto a la televisión a la carta, que corre el riesgo de fraccionar la audiencia en tantas ofertas como televidentes plantea nuevas dificultades.

El asunto es clave, porque superproducciones como esta solo se sostienen si al otro lado de las pantallas se sientan millones de espectadores; de ahí que el modelo de explotación audiovisual esté basado más en el número total de abonados a una plataforma, es decir, a un 'paquete' de producto, que a una serie en concreto.

Alianzas empresariales

A modo de ejemplo. Hay quienes se dan de alta durante un periodo corto de tiempo en HBO para ver 'Juego de tronos',, pero una vez finalizada se dan de baja porque no les compensa estar abonados a un paquete cuando ellos solo consumen  productos sueltos que les interesan.  Pero si el público se acostumbra a actuar así, se pondrá en peligro la base angular de las plataformas de pago, que son los paquetes, y dañado el negocio que lo sostiene, tambien lo estará la posibilidad de generar nuevos eventos del tamaño de 'Juego de tronos'.

Así que para aunar la actual explotación en forma de paquetes, con un público habituado a elegir programa a programa, lo lógico es que la respuesta venga en forma de alianzas empresariales capaces de abordar proyectos similares, porque en un mundo global, el tamaño es imprescindible. Algo similar a lo acontecido en 'Juego de tronos' en su enfrentamiento contra los caminantes blancos. Metáforas hasta el final.