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EN CLAVE EUROPEA

El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, en conferencia de prensa.

AFP

Europa, cautiva de Estados Unidos en Irán

Eliseo Oliveras

La UE se ve impotente para salvar el acuerdo nuclear iraní a causa de su dependencia militar y económica de Washington

Trump recurre a la intimidación contra sus aliados europeos para que se plieguen a sus exigencias político-comerciales

El acuerdo nuclear con Irán del 2015 es uno de los mayores éxitos diplomáticos de la Unión Europea (UE) y es clave para la estabilidad de Oriente Medio y la seguridad europea. Pero Europa carece de la fuerza económica y política para preservarlo ante la decisión de la Administración norteamericana de Donald Trump de destruirlo, pese a que fue aprobado con el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y que Irán lo ha cumplido.

En enero, la responsable de la diplomacia de la UE, Federica Mogherini, afirmó: “Los europeos no podemos aceptar que una potencia extranjera, ni siquiera nuestro amigo y aliado más próximo, tome decisiones sobre nuestro legítimo comercio con otro país. Este es una elemento básico de soberanía”. No obstante, las debilidades políticas y económicas europeas impiden a la UE estar a la altura de sus declaraciones.

Europa no solo depende de EEUU para su defensa a través de la OTAN, sino que también la economía de la UE depende del acceso al mercado y al sistema financiero norteamericano, por lo que no se atreve a desafiar a Washington. Estados Unidos es el primer socio comercial de la UE y el destino del 20,8% de sus exportaciones por valor de 406.000 millones de euros en el 2018. Irán, por el contrario, es un socio comercial testimonial (0,5% de las exportaciones europeas). La UE está ya inmersa en una guerra comercial con EEUU, tras imponer Trump aranceles adicionales al acero y aluminio europeo, que amenaza con extender a los automóviles en seis meses si Europa no se pliega a sus exigencias.

Amenazas

Trump se retiró del acuerdo nuclear iraní en mayo del 2018, impuso de forma unilateral nuevas sanciones económicas a Teherán y amenazó con sancionar a las empresas europeas que invirtieran o comerciaran con Irán. En noviembre, EEUU también prohibió al resto del mundo comprar petróleo iraní y el pasado abril, suprimió la exención de sanciones que había permitido a Italia, Grecia, China, India, Japón, Turquía, Irak, Corea del Sur y Taiwan seguir comprando crudo iraní. Trump ha extendido en mayo las sanciones a la industria metalúrgica iraní. Además, Washington ha incluido en su lista de organizaciones terroristas a la Guardia Revolucionaria iraní con presencia en todos los sectores económicos, lo que expone a sanciones norteamericanas a cualquier empresa que tenga tratos con el país.

Aunque la UE, China y Rusia han reafirmado su voluntad de mantener vivo el acuerdo nuclear, la hostilidad de EEUU y las sanciones norteamericanas han privado a Irán de los beneficios económicos prometidos al pactar el acuerdo. Los grandes proyectos de inversión de compañías europeas han quedado suspendidos por la amenaza de las sanciones de EEUU. Teherán anunció el pasado 8 de mayo que, si la UE, China y Rusia no alivian la asfixia económica del país y sortean las sanciones unilaterales norteamericanas, dejará de cumplir algunos aspectos del acuerdo en el plazo de 60 días.

Alemania, Francia y Reino Unido crearon el 31 de enero un mecanismo especial denominado INSTEX para facilitar el comercio de la UE y el resto del mundo con Irán sin implicar transacciones bancarias para sortear las sanciones de EEUU. Pero las limitaciones operativas del mecanismo y su focalización inicial en productos farmacéuticos, equipo médico y alimentos no han resuelto el problema.

Multas millonarias

La UE se ha plegado hasta ahora a las multas millonarias, de carácter extraterritorial y contrarias al derecho internacional, que aplica EEUU a quienes no respetan sus dictados unilaterales. Por ejemplo, el banco BNP Paribas fue sancionado en el 2015 con 7.900 millones de euros por no respetar sanciones norteamericanas a Irán, Cuba y Sudán. El Deutsche Bank también fue sancionado con 231 millones por realizar transacciones con entidades de Irán, Líbano. Libia, Birmania, Siria y Sudan, que Washington había prohibido. Alstom fue comprada por la norteamericana General Electric en el 2014 después de que EEUU le impusiera una multa de 691 millones. Las empresas europeas aceptan las sanciones para no perder el acceso al mercado norteamericano y a las transacciones en dólares.

La pasividad europea ha estimulado un creciente recurso de Washington a la intimidación para obtener sus fines político-económicos. Así, EEUU amenaza con sancionar a las firmas europeas que inviertan en el gaseoducto Nord Stream 2 para poder incrementar sus exportaciones de gas licuado a la UE y con adoptar represalias si la política de Defensa europea le hace perder contratos de venta de armamentos. La reactivación en marzo la ley Helms-Burton para autorizar demandas judiciales privadas en EEUU contra las empresas gestoras de bienes e instalaciones nacionalizados durante la revolución cubana de 1959 es otro ejemplo.