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Geometría variable

Miquel Iceta felicitado por Pedro Sánchez, en una imagen de archivo.

ELISENDA PONS

Los porqués del 'no' a Iceta

Joan Tapia

No es seguro que el veto beneficie a ERC en las elecciones municipales y europeas

Nadie comprende las razones por la que ERC ha vetado a Miquel Iceta como senador propuesto por el grupo socialista cuando no puso obstáculos a que lo fuera Garcia Albiol, presidente del PPC en el 2016, o Lorena Roldán, nominada por Cs en plena aplicación del 155.

Extraña que ERC haga un acto de tanta hostilidad al PSC y a Pedro Sánchez que implicará un tenso inicio de la legislatura. Incluso el editorial del 'Ara' de hoy se pregunta: ¿qué gana el independentismo vetando a Iceta? Pero alguna razón habrá. ¿Recelo ante el ascenso del PSC en las legislativas? ¿Pataleta porque en esta legislatura ERC, con 15 escaños, será menos decisiva que en la pasada con 9? Pero esto se debe a que el secesionismo vetó -como ahora a Iceta- los presupuestos de Sánchez. Con el añadido de que corría el riesgo de que las elecciones las ganara la triple derecha.

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Puede haber una razón de fondo. La presidencia del Senado de Iceta implicaría que la negociación se centraría en la reforma de la Constitución siguiendo las normas establecidas cuando el marco preferido por ERC es una negociación bilateral, del Gobierno de Madrid con el de la Generalitat, que intente orillar las inevitables transacciones con el PP y C's que no serían fáciles. El deseo de ERC es lógico pero el marco bilateral tampoco puede traspasar los límites constitucionales. Y con el presidente Torra, creyente en el cuanto peor, mejor, tampoco puede ir muy lejos.

Otra razón sería la emocional, por la situación de los presos y en especial de Oriol Junqueras. Muchas veces la emocionalidad pesa más que la racionalidad. El Estado de Derecho es indudablemente la garantía de la democracia, pero no siempre sirve para encauzar las emociones y los sentimientos de agravio.

Y hay más factores. En este clima de agravio emocional y de incomodidad por los resultados socialistas, el portavoz de ERC en el Parlament, Sergi Sabrià, sin demasiada experiencia, coge carrerilla y lanza el no a Iceta. Luego otra gente de ERC, más cauta, intenta rebobinar. Pero ya no pueden. Lanzado el órdago, la cúpula de ERC llega a la conclusión de que rectificar y dejar paso a Iceta puede ser utilizado por Puigdemont para montarles un pollo y hacerles perder unos miles de votos en las europeas y municipales. Pocos, pero por ejemplo suficientes para que Ada Colau supere a Ernest Maragall en las municipales de Barcelona. El miedo a Colau -unido a la decisión de la Junta Electoral no autorizando la participación de Junqueras en el debate europeo- impide la marcha atrás.

Pero la imprudencia puede costar cara. Es sólo una encuesta radiofónica, pero el 85% de los oyentes de Josep Cuní creen que el independentismo se ha equivocado al vetar a Iceta. ¿Y si electores catalanistas y progresistas, molestos por el veto, cambian el voto a Collboni o directamente a Ada Colau?

El sectarismo puede dar dividendos negativos. Sánchez cree que ERC se ha descalificado. No es menos grave que el PNV piense lo mismo. ¿Sin aliados no sólo en Madrid sino también en Euskadi se vive mejor?