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análisis

Donald Trump.

REUTERS / CARLOS BARRIA

A tiros contra China

Georgina Higueras

Trump ha puesto en marcha una política de coacción y miedo tanto entre su población como entre sus aliados para que se alejen de Pekín

La ley del revólver se impone en todo Estados Unidos; con los rivales no se compite, se les dispara. Es lo que ha hecho el vaquero instalado en la Casa Blanca, apretar el gatillo para cumplir su promesa de “América primero”. El tiro de Donald Trump no va solo dirigido a las grandes tecnológicas chinas Huawei y ZTE sino que es una clara advertencia a los que se resisten a cumplir estrictamente las ordenanzas de Washington, hoy contra China y mañana contra Irán, Venezuela, Corea del Norte, Cuba, Rusia o cualquier otro país que caiga bajo la denominación de “adversario extranjero”.

El empeño del Gobierno chino por colocarse a la cabeza de la revolución tecnológica mundial a través de su programa ‘Made in China 2025’ desató todas las alarmas en la Administración norteamericana que, en lugar de dar estímulos a sus centros de investigación tecnológica, puso en marcha una política de coacción y miedo tanto entre su población como entre sus aliados para que se alejen de Pekín. Su culminación es esta declaración de “emergencia nacional” por la que se prohíbe a las compañías estadounidenses usar equipos de telecomunicación fabricados por empresas de “adversarios extranjeros”.

Es evidente que detrás de esta ordenanza se encuentra el fracaso de las negociaciones para evitar la guerra comercial entre China y EEUU. Aunque el diálogo no se ha roto del todo, Trump disparó primero subiendo los aranceles hasta el 25% sobre productos por valor de 200.000 millones de dólares. Xi Jinping respondió con un aumento, a partir del 1 de junio, de hasta el 25% en productos estadounidenses por valor de 60.000 millones de dólares. Pero mientras el régimen chino prepara a su población para hacer frente a este descenso de su producción, Trump, en campaña para su reelección en noviembre de 2020, tendrá que enfrentarse a una importante cuenca de sus votantes, los agricultores, que no tendrán a quien vender sus excedentes de soja, maíz y trigo, entre otros muchos.

Arma fácil

Pekín señaló que el último borrador que le presentó Washington para poner fin a la guerra comercial “atentaba contra su dignidad” al imponer cambios inmediatos en la legislación china, que fueron interpretados como una “injerencia en los asuntos internos del país”. Su negativa llevó a Trump, el pasado lunes, a recurrir al arma fácil de Twitter con un bombardeo de amenazas cuyo último capítulo es esta orden ejecutiva que da al secretario de Comercio 150 días para establecer qué compañías están sujetas a las nuevas limitaciones por suponer “un peligro para la seguridad” de EEUU.

Huawei ha estado siempre en el punto de mira de Trump. Pionera de la tecnología 5G, ha logrado extender su red de telecomunicaciones por África, América Latina, Asia y buena parte de Europa debido a que es mucho más barata que sus competidoras. China vio en la detención en Canadá a instancias de EEUU de la heredera de Huawei, Meng Wangzhou, en diciembre de 2018, motivos políticos, que Trump en cierta forma confirmó cuando en febrero pasado indicó que intervendría a favor de Meng si así beneficiaba a la seguridad nacional u obtenía concesiones en la guerra comercial. Meng aguarda en Canadá su proceso de extradición a EEUU.