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Geometría variable

El líder de JxCat, Carles Puigdemont, interviene por videoconferencia en el mitin de Junts por Mataró en la plaza de Can Xammar.

jordi pujolar

Una Junta Electoral demasiado polémica

Joan Tapia

Los errores son debidos en gran parte a una excesiva anormalidad de la situación política

La Junta Electoral, un organismo administrativo formado por magistrados y catedráticos de Derecho tiene por misión velar por que se respeten las nomas de la ley electoral. Hasta la campaña de este año sus decisiones habían despertado poca polémica. Ahora, por el contrario, han generado escándalo y controversia. ¿Se debe a que la ley electoral está anticuada y necesita una puesta al día? Quizás en parte, porque la prohibición de publicar sondeos la última semana parece una auténtica antigualla.

¿Se debe a que la actual Junta ha cometido serios errores? Parece claro en el caso de este martes en el que la Junta Electoral Central (JEC) denegó el permiso, otorgado antes por la Junta Provincial de Barcelona, para que Oriol Junqueras participara en el debate electoral de TV-3. El argumento de que un debate a las 10 de la noche “podría alterar gravemente” la vida de la prisión porque a esa hora los reclusos deben estar en sus celdas y, además, no hay personal disponible en la sala de conexiones, suena a rigidez funcionarial de la peor especie. E incluso a cacicada. ¿El derecho de los ciudadanos de Catalunya a un debate plural puede depender de los horarios de la prisión de Soto del Real? Claro que hay que anotar -podría indicar inclinación política- que tanto el PP como Cs habían recurrido la autorización a Junqueras.

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Otras decisiones -tanto o más graves- son aún más difíciles de explicar. ¿Es lógico prohibir la presencia en el debate de una televisión privada de un partido -Vox- que ha tenido el 11% de los votos y 24 escaños? ¿Es racional impedir que Puigdemont, Toni Comín y Clara Ponsatí sean candidatos europeos porque no están inscritos en el registro de electores no residentes violando así su derecho a ser elegidos, un derecho político básico? Por suerte tanto el Supremo como el Constitucional han acabado tumbando esta decisión. Pero la prohibición sigue para Sami Nair, un notable sociólogo y ciudadano francés, porque no reside en España cuando las elecciones son para el Parlamento europeo. Quizás sea legal, pero suena estrambótico. ¿Era sensato prohibir a la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, estar en debates de TV porque su partido, Mas Madrid, no existía en el 2015? Era tan irracional que la Junta ha tenido que hacer marcha atrás, aunque la ha mantenido para Iñigo Errejón.

Es evidente que la JEC, incitada por algunos partidos, ha estado desafortunada. Pero quizás la culpa no sea solo suya sino de que la democracia española -que funciona- vive una etapa de gran tensión. No es normal que dos de los cabezas de lista a las europeas -en primera y tercera posición según las encuestas- estén en la cárcel de Soto del Real o en el exilio. Y tampoco es normal que estos candidatos sean descalificados, incluso antes de sentencia, como contumaces golpistas peores que Tejero. Si seguimos en la anormalidad la Junta Electoral no podrá actuar como debiera y la democracia se degradará. Y ello sin menoscabo que buena parte de la culpa sea de los que violaron el orden constitucional.