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análisis

La fragata española Méndez Nuñez.

REUTERS / ANTONIO PARRINELLO

Hora de irse

Pere Vilanova

Había que retirar ya la fragata Méndez Núñez del Golfo Pérsico ante el cariz que han tomado los acontecimientos, o mejor dicho, que Estados Unidos y su errático presidente han decidido tomar

La verdad es que esta vez la ministra de Defensa en funciones tiene toda la razón. Había que retirar ya la fragata Méndez Núñez del Golfo Pérsico ante el cariz que han tomado los acontecimientos, o mejor dicho, que Estados Unidos y su errático presidente han decidido tomar. Reforzar el dispositivo naval con más buques, con bombarderos B-52 de última generación, para responder a una supuesta "nueva amenaza de Irán" y su “apoyo a actividades terroristas”, es tomar al belicoso John Bolton por un profundo y reflexivo estratega.

No lo es. Es el mismo señor que bajo la Administración de George W. Bush, a las puertas del cataclismo de Irak del 2003, dijo que la ONU no servía para nada y que si de repente desaparecieran varios de los pisos de su edificio en Manhattan, nadie se iba a percatar de ello. Al menos Bush tenía un plan, un horizonte estratégico, que fue un desastre, pero esta vez tenemos a la vista otro desastre pero sin plan ninguno. En serio, estamos ante la tormenta perfecta.

El primer ministro israelí, Binyamin Netanyahu, dedicándose día y noche a provocar una intervención bélica en Irán, unos sospechosos drones bombardeando instalaciones petroleras saudís a cargo de unos rebeldes yemenís, los hutís (que en las imágenes de televisión parecen bastante rústicos tecnológicamente), que son aliados de Irán, unos buques petroleros también saudís atacados en aguas de…. Emiratos Árabes Unidos. Oigan, Netflix te monta una super serie con menos. Pero quien ha forzado la ruptura del pacto antinuclear entre Irán y los principales países garantes es Trump, no Irán.

Momento más inoportuno

¿Y qué hacía la fragata Méndez Núñez  en este fregado? Estaba integrada, único navío que no era de Estados Unidos, en un Grupo de combate de la marina estadounidense en un viaje de formación. No está en una misión de la OTAN, ni de la Unión Europea (como podría ser la misión Atalanta), ni ordenada por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Estaba, la Fragata, en el lugar equivocado en el momento más inoportuno, y por ello, la ministra de Defensa ordena su retirada. A tiempo, pues en esta misión, casualmente, la fragata hubiera estado bajo mando operativo del mando norteamericano, directamente.

Observen los lectores que estos mismos últimos días, Trump amenaza a la Unión Europea por haber dicho que Europa debería fortalecer su pilar de defensa y seguridad. Corremos el riesgo, en Europa, de acostumbrarnos a cualquier cosa. Washington no apela a la tradicional “solidaridad entre aliados” o al esfuerzo compartido o a mantener el vínculo transatlántico adaptándolo al Siglo XXI.

Trump detesta a la ONU, menosprecia a la ONU, cultiva extrañas amistades con Corea del Norte o la Rusia de Putin, con Arabia Saudí, pero ¿alguna vez ha consultado estos temas con sus socios europeos? Ninguna, desde que Obama terminó su segundo mandato ¿Hemos oído en la reciente campaña electoral en España hablar de política exterior, o en la campaña en curso hablar de la defensa europea? Ninguna.