Ir a contenido

Al contrataque

La candidata del PP a la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, en un desayuno informativo organizado por Europa Press. 

Jesús Hellín (Europa Press)

Ayuso desencadenada

Cristina Pardo

Es imposible que la candidata del PP a la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, sea consciente de las cosas que dice

La candidata del PP a la Comunidad de Madrid ha sido todo un descubrimiento. Cada vez que intenta rebatir a sus rivales, Isabel Díaz Ayuso mete la pata. La última, al menos cuando me encuentro escribiendo este texto era la última, ha sucedido al desarrollar su teoría sobre el feminismo. Dice que “el tipo de mujer” que le gusta es la que trabaja (“emprende por el mundo”) una semana después de dar a luz. “No el tipo de mujer de la izquierda -ha añadido- que tiene que victimizar y colectivizar los sentimientos”.

Probablemente, Díaz Ayuso no se estaba dando cuenta de que su comentario era ofensivo hacia “el tipo de mujer” -menuda vaga- que se coge la baja después del embarazo. Digo que no se estaba dando cuenta, porque de verdad creo que no puede ser consciente de las cosas que dice. No nos hemos repuesto de su última metedura de pata y ya estamos con otra.

Entretodos

Publica una carta del lector

Escribe un post para publicar en la edición impresa y en la web

Su desenfrenada carrera hacia el escándalo comenzó poco después de que su amigo Pablo Casado la eligiera como candidata. Hablamos de febrero, cuando la Fiscalía pidió tres años y medio de cárcel para Cristina Cifuentes por el 'caso máster'. Entonces, Díaz Ayuso dijo que le sorprendía que el Ministerio Público pidiera para ella la misma pena que para la asesina del niño Gabriel. Tuvo que disculparse, claro, porque su comparación, además de bochornosa, era engañosa. A partir de ahí, todo fue cuesta abajo y sin frenos.

Para meterse con Manuela Carmena, y supuestamente elogiar la vitalidad de Madrid, dijo que echaba de menos los atascos de las tres de la mañana (si bebes, no conduzcas) y que si seguía gobernando Podemos solo iba a haber “atascos de día”. Luego se ofendió por el término “contrato basura” al considerar que era una falta de respeto para el que está deseando tener ese tipo de empleo (señor, llévame pronto). En mi opinión, una política que aspira a gestionar la vida de tantas personas tiene que condenar el trabajo precario y comprometerse con firmeza a combatirlo. Pero bueno, yo no tengo un doctorado, como es el caso de Díaz Ayuso.

También están sus grandes éxitos en torno a la celebración del Orgullo Gay o sus propuestas familiares. Que “el concebido no nacido” sea razón suficiente para empezar a recibir ayudas. ¿Y si el embarazo no llega a término? Ah, ni idea. “No lo he pensado”, como si no pasara nada por no pensar antes de hablar. Y bueno, cómo olvidar su advertencia de que si te vas de vacaciones, aparece Podemos y okupa tu casa. Díaz Ayuso sostiene que le critican por ser mujer y porque hay periodistas que son “activistas políticos”. Luego se reinterpretó a sí misma y dijo que se meten con ella porque va a ganar. Pues vale, pero su campaña está siendo ridícula. Con perdón.