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IDEAS

Fira Modernista de Terrassa

El Modernismo en Terrassa

Xavier Bru de Sala

Ya que casi todo lo que ocurre en política es culpa del desistimiento de la cultura, sería bueno recuperar el espíritu modernista, tan imaginativo, tan múltiple, tan inclusivo (y tan disperso). Rubén Darío detestaba Madrid porque se aburría pero amaba las palpitaciones de la rebelde Barcelona. Hasta que no nos demos cuenta del daño infligido por el oficialismo ilustrado barcelonés de los últimos decenios -imitado por una Generalitat subsidiaria y sin perfil propio- no empezaremos a valorar y recuperar el espíritu fuerte y ascendente del Modernismo.

Hasta que no nos demos cuenta del daño infligido por el oficialismo ilustrado barcelonés de los últimos decenios no empezaremos a valorar y recuperar el espíritu fuerte y ascendente del Modernismo

Terrassa ha abierto camino. En estos días se ha celebrado la Feria Modernista, no tanto digna de ser admirada, algo obvio por la increíble pulcritud de los vestidos y peinados de época que una multitud de tarrasenses luce con total y natural imperturbabilidad, como de sumergirse en él . El modelo público-privado funciona en ambas direcciones. Si la gente va tan bien vestida es por el casting del Museu Tèxtil, ejemplo y asesoramiento, listón altísimo de exigencia y elegancia.

Más que una feria de época, de añoranza, se puede interpretar como el símbolo de lo que podría volver si la cultura fuera capaz de ocupar un lugar en el ágora. Homenaje a los burgueses que osaron edificar la masía Freixa, a los obreros que sostenían huelgas durísimas y desayunaban pan con arenque, a los pioneros del cine. Sin olvidar la tan emocionada recuperación de los bailes tradicionales más contenidos. a cargo del Esbart Egarenc.

Sabe mal tener que recordar a quienes pretenden que la cultura avance desde la política, pero eso ha ido siempre al revés y ni el oficialismo ni las TIC lo cambiarán: es desde la cultura que se resuelven los problemas de las política, a condición de que la cultura sepa primero resolver los propios. Mejor dicho el propio, que consiste en sustituir espíritus transformadores como el modernista por el conformismo acomodaticio de criatura anémica, malcarada y malcriada

Temas: Modernismo