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Dos miradas

Teresa Forcades charla con los ponentes del seminario sobre ’Derecho a la Salut y libertad de expresión’ antes del inicio del debate, celebrado en la Facultad de Derecho de la Universitat de Barcelona (UB)

JOAN CORTADELLAS

Pseudociencias

Emma Riverola

Es estimulante y positivo que la universidad acoja la diversidad de pensamiento, pero resulta contradictorio con sus propios principios servir de altavoz a teorías sin fundamento científico

Las pseudociencias se colaron en la Universitat de Barcelona (UB). Teresa Forcades, médica, teóloga y alineada con los antivacunas, y Luis Miguel Ortega, abogado defensor del 'curandero de la lejía', fueron los protagonistas de un seminario en la Facultad de Derecho. El acto ponía a debate el derecho a la salud y la libertad de expresión. Amparándose precisamente en ella, los organizadores de la jornada justificaban su realización.

La libertad de expresión es un derecho indiscutible, pero debe considerarse cuando entra en colisión con otros derechos. Especialmente con uno tan fundamental como el de la salud. La UB, con la organización de ese seminario, cedió la credibilidad de la institución universitaria a las pseudociencias. Les abrió las puertas, les ofreció su espacio, dio legitimidad a su voz o, como mínimo, la consideró digna de ser escuchada en un lugar indisociable del conocimiento. Es estimulante y positivo que la universidad acoja la diversidad de pensamiento, pero resulta contradictorio con sus propios principios servir de altavoz a teorías sin fundamento científico que ponen en entredicho los estudios verificados y suponen un riesgo para la vida de las personas. Al fin, es una cuestión de responsabilidad. También de libertad. Esa misma a la que dicen aludir para defender su derecho a expresarse cuestiona la libertad del paciente, ya que le resta elementos fiables para tomar sus decisiones. 

Temas: Pseudociencia UB