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Igualdad

Las jugadoras del Atlético preparan la final, esta semana.

@ATLETIFEMENINO

Feminizar el fútbol para mejorarlo

Carmen Domingo

Esperamos que, como el fútbol femenino empieza a ser negocio, las futbolistas profesionales empezarán a poder llegar a fin de mes desarrollando su trabajo

La noticia ha saltado a todos los medios de comunicación este fin de semana: la final de la Copa de la Reina, entre el Atlético de Madrid y la Real Sociedad femenina, ha supuesto un nuevo récord de audiencia ⎯televisiva, que no recaudatoria⎯, en un partido de fútbol femenino.

Sorprende, sin embargo, que en las noticias no hayan aclarado que no hay premio en metálico estipulado para el equipo y las futbolistas se llevarán cero euros. Ni que decir tiene que el campeón masculino de la Copa del Rey se llevaría un millón de euros y el campeón masculino de Copa del Rey de juveniles 12.000 euros.

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Minucias aparte. Está claro que debemos congratularnos, porque el seguimiento del encuentro marca un nuevo récord de audiencia. La entrega de la copa fue lo más visto del día en televisión, 2,2 millones de espectadores, y el minuto de oro rozó los 2,8 millones, nada mal. Nadie duda ya del gran interés que, para hombres y mujeres, suscita el fútbol femenino en España. Ni tampoco ⎯esperamos⎯ de que, como el fútbol femenino empieza a ser negocio, las futbolistas profesionales empezarán, esperemos que en breve, a poder llegar a fin de mes desarrollando su trabajo, por el que cobrarán un salario digno, aunque solo sea porque las empresas han empezado a ver negocio en ello.

Llegada hasta aquí, solo un deseo. Igual que celebramos la llegada igualitaria de mujeres a la política y a las empresas, porque feminizar, ver y actuar con ojos de mujer, en política y empresa, como en cualquier otra disciplina, mejora el resultado de cualquier de esas áreas, ojalá aprovechemos esta oportunidad única que tenemos para conseguir que el fútbol femenino y las futbolistas no acaben convertidas en ejemplos de negocios por encima de todo ⎯mafias, apuestas amañadas, fraudes fiscales, violencia entre aficionados, culto desmedido al ídolo, abandono al deporte de base…⎯. En definitiva, ojalá no repitamos en el fútbol femenino todos los errores del fútbol masculino.