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Industria alimentaria

Un envase con lentejas.

MARTA JORDI

De chorizos y lentejas

Javier Guzmán

Hemos olvidado el cultivo de legumbres y, a la vez, hemos subvencionado e hipertrofiado una industria cárnica que nos devora

Estos días ha saltado a los medios la noticia de que cientos de miles de kilos de lentejas se están echando a perder en almacenes de Cuenca porque no encuentran comprador. Parece que las grandes cadenas han optado por importarlas de Canadá aunque los agricultores de Cuenca habían bajado el precio hasta el límite.

En varios periódicos ya pueden ustedes leer que es por culpa de la gente que no compra lenteja castellana, que no somos lo suficientemente patrióticos. Y esta tragedia que parece algo lejano, solo del mundo agrario, nos afecta en realidad a todos.

Miren, hoy en día todos hemos oído hablar de que debemos aumentar nuestro consumo de legumbres y bajar el de carne, sobre todo carnes rojas y procesadas, por su impacto enorme en nuestra salud: cardiopatías, cánceres, diabetes, hipertensión son enfermedades derivadas de este consumo cárnico que se come ya el 14% del total del gasto sanitario. En nuestro país este consumo es dramático, ocho veces más que el máximo recomendado por la OMS, y ha desplazado el consumo de alimentos sanos como las legumbres, entre ellas, las lentejas, que justamente son las que están relacionadas con una disminución del riesgo de enfermedades. ¿Adivinan cuáles? Pues sí, las mismas cuya incidencia aumenta la carne. Y además generan un impacto positivo sobre el medioambiente y nuestra agricultura, pues mejoran la fertilidad de los suelos, y lo más importante: mantienen el empleo y la vida en amplias zonas de la 'España vaciada'.

Y a pesar de que no llegamos al consumo recomendado de legumbres, en España la demanda interna es muy superior a la producción propia. Aproximadamente el 80% de las legumbres que consumimos son de importación. En cuanto a las lentejas, el 65% son importadas, fundamentalmente de Canadá.

Necesaria transición proteica

Para entender qué está pasando, hay que mirar un poco hacia atrás. Veremos que en nuestro país, entre los años 60 y la actualidad, apenas si hemos aumentado nuestra producción de legumbres. En cambio, otros países han apostado por ello; países como Canadá la han multiplicado por 10. Así, en estos momentos Canadá produce el 40% de todas las legumbres a nivel mundial debido especialmente a un programa y una política intensa de inversiones e investigación en este sector.

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Nuestro país ha caminado por el lado contrario. Hemos olvidado y abandonado el cultivo de legumbres, y hemos apostado por invertir miles de millones de euros en la industria cárnica y el cereal para fabricar y abaratar el precio del pienso. Esto es más del 70% de todo el presupuesto de la PAC (Política agrícola común). Resumiendo, hemos subvencionado e hipertrofiado una industria cárnica que nos devora. ¿Y qué ha pasado con la de las legumbres? Pues en las últimas décadas apenas si llega al 1%.

Ya ven que el problema de nuestras lentejas, de nuestra salud, de nuestro medioambiente y mundo rural no se arregla con banderas y golpes en el pecho, sino con políticas públicas y financiación que aborden la necesaria transición proteica y ecológica de nuestra dieta y agricultura.