Ir a contenido

Pantallas

Los protagonistas de The Good Fight, en una foto promocional de la serie de la CBS.   

JOE PUGLIESE (CBS)

Un silencio inolvidable

Mikel Lejarza

Recientemente, la CBS informó de que habrá cuarta temporada de ‘The Good Fight’, que nació siendo un ‘spin-off’  de la extraordinaria ‘The Good Wife’ creada por Michelle y Robert King. Al principio todo recordaba a su predecesora, lo cual dada la calidad de esta era sinónimo de producto con guiones brillantes magníficamente interpretados. En resumen, más de lo mismo, pero muy bueno, así que todos contentos. Pero esta temporada sus creadores han decidido salirse del estilo habitual y han introducido temáticas, personajes y hasta imágenes de animación que están llevando a la serie por otros derroteros. Para algunos, se trata de un ejemplo notable de creatividad y atrevimiento para no caer en la mera repetición de una fórmula exitosa y una demostración de valentía al apostar por terrenos nuevos y desconocidos. Para otros, las novedades rayan en la excentricidad y acusan a sus responsables de haber perdido la cabeza de tanto rizar los rizos y de abandonar la esencia de algo que funcionaba como un reloj suizo.

El primer cambio es la casi total desaparición de los casos judiciales conclusivos que se incluían en cada episodio. Continua habiéndolos, pero de tanto en tanto y con menor consistencia que en etapas anteriores. En segundo lugar, ha aparecido un personaje interpretado por Michael Sheen realmente espectacular, pero tan histriónico que se hace odioso de inmediato. Basado en un abogado llamado Roy Cohn que llegó a trabajar con Donald Trump, este letrado  fallecido en 1986 fue el paradigma de la mala praxis jurídica y el ejemplo perfecto del todo vale, sea verdad o mentira, con tal de ganar un pleito. Desgraciadamente, su impronta ha llegado hasta nuestros días y sus ideas gozan de un seguimiento tan elevado que hasta uno de sus seguidores más conocidos ocupa en la actualidad la Casa Blanca.

" ‘The Good Fight’ nació siendo un ‘spin-off’  de la extraordinaria ‘The Good Wife"

El personaje creado por los King  (Roland Blum) está libremente basado en el estilo y las formas de Cohn, pero es tan paródico, exagerado, zafio  y desagradable que, pese a la excelente interpretación de Michael Sheen, carece del más mínimo encanto y aleja al telespectador de una serie que siempre se había caracterizado por su elegancia y fino sentido del humor. Y en tercer lugar, esta temporada de ‘The Good Fight’ se ha pegado más que nunca a la actualidad y ha apostado por una actitud claramente militante contra el actual presidente de EEUU; hasta el punto de convertir a su principal protagonista en una de las líderes de una extraña trama para impedir su reelección.

"La serie ha apostado por una actitud claramente militante contra el actual presidente de EEUU"

Formalmente, la novedad más relevante consiste en que en cada episodio incluye un vídeo de animación que explica el elemento clave para entender de qué va la trama planteada a través de una canción humorística. En el último capítulo emitido, cuando iba a comenzar el clip mencionado, apareció en pantalla un rótulo en negro que informaba que la CBS había censurado su contenido. Y parece que era cierto, pero la libertad y la naturalidad con la que los responsables de la serie y la propia cadena actuaron ante ello muestra la mejor de las características de ‘The Good Fight’: su  inteligencia para tratar la realidad y un atrevido sentido del márketing capaz de hacer de un problema una oportunidad más para reclamar la atención del público. Porque son pocos segundos, pero de los más impactantes del curso.