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Editorial

La convivencia en el Front Marítim

El anunciado cierre de tres discos de la Vila Olímpica exige un debate sobre el modelo de ocio en Barcelona, en el cual debe prevalecer el interés vecinal

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El Periódico

Euforia en el metro. 

Euforia en el metro.  / AGRUPACIÓN DE VECINOS DE MOSCÚ-RAMON TRIAS FARGAS

Esta semana, el Ayuntamiento de Barcelona ha anunciado el inicio de un expediente sancionador a las discotecas Carpe Diem, Shoko y Pachá por el incumplimiento de la normativa de protección contra incendios, después de haber efectuado una campaña de inspección que venía precedida de las reglamentarias advertencias. Además, en el anuncio de Gala Pin, concejal de Ciutat Vella, se añade el recordatorio del fin de la concesión estatal (este junio) en la zona del Front Marítim, entre la Barceloneta y el Port Olímpic, con lo cual estas discotecas (más Opium) verían finiquitada su actividad y los establecimientos se reconvertirían en equipamientos científicos.

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A la espera del preceptivo acuerdo con el Estado, la perspectiva es que, tanto si es a través de sanciones como de la previsión del cambio de usos, en la conflictiva zona de ocio nocturno desaparezcan este tipo de locales. Los vecinos de Vila Olímpica, especialmente los de la manzana entre las calles Moscú y Trias Fargas, en el corredor entre el metro y las macrodiscotecas, llevan años denunciando una situación insostenible, con incontables y continuados episodios de insalubridad, robos, incivismo, drogas y violencia. La decisión del Ayuntamiento exige también, y más en este periodo electoral, un amplio debate sobre el modelo de ocio en Barcelona, en el cual debe prevalecer el interés vecinal para procurar que acabe el deterioro de la convivencia en este distrito de la ciudad.