01 abr 2020

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Ocio 'on line'

Los consumidores de televisión cada vez más buscan la satisfacción inmediata de ver su serie favorita de una tacada.

La vida 'cocoon'

Juli Capella

Somos un chollo para el sistema: encerrados en casa, sin apenas contacto humano, consumiendo como cerdos

Antes, para ligar, nos acicalábamos y acudíamos a los bares de copas y discotecas donde se bailaba. Las miradas, los gestos, cobraban gran importancia para entablar esa primera conversación –¡qué difícil!– donde intentar seducir con ingenio. En vivo y en directo. Antes salíamos al cine con la novia o los amiguetes, y discutíamos sobre la película. Quien llegaba tarde o se levantaba para ir al lavabo se perdía algo. Antes íbamos al mercado los sábados, paseábamos entre frutas y pescado, buscando el género más apetitoso y asequible. Si llegabas temprano toda la oferta era para ti, si llegabas tarde, los restos, pero a mejor precio. Elegías aquel tomate orondo y perfumado, no el verde tan duro. Cargabas las bolsas marcándote los dedos, pero hacías un alto en el camino para el tomar el vermut. Antes, cada mes surgía la oportunidad para una escapada gastronómica, descubrir nuevos rincones de la ciudad donde encontrar un restaurante especial. O quedábamos con los amigos para ver alguna exposición, una obra de teatro, o simplemente pasear, o tomar un café pasando el rato. La cuestión era salir.

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Ahora llegamos a casa con prisa y cerramos la puerta. Nos tiramos en el sofá para ver en la tele capítulos y capítulos de Netflix, HBO, Apple TV... parando y rebobinando a placer. Desde la 'tablet' o el 'smartphone', –tras ocho horas frente al ordenador en el trabajo–, elegimos entre la infinita variedad de restaurantes de Just Eat o Deliveroo, decidiendo entre miles de fotos de comida que nos traerá hasta la puerta alguien de Glovo. Ahora hacemos la compra semanal 'on line' desde Ulabox eligiendo día y hora de entrega. Ahora nos bajamos Tinder para poder tener una relación rápida cuando nos pique. Todo ello sin movernos de casa, tan solo pertrechados con un ordenador o el móvil y una tarjeta de crédito sacando chispas. Es la vida 'cocoon', ­–'capullo' en inglés–, onanista, encerrados en casa, sin apenas contacto humano, consumiendo como cerdos. Saciados, aislados. Un chollo para el sistema.