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LA PRESIDENCIA DEL SENADO

Miquel Iceta, durante un mitin de los socialistas en Barcelona, el pasado 25 de abril.

EFE / QUIQUE GARCÍA

La apuesta por Miquel Iceta

Joan Tapia

Pedro Sánchez juega fuerte al proponer para presidir la Cámara alta al dirigente del PSC que se abrió a estudiar indultos

Tras las elecciones de 1989 se abrió la posibilidad de que la presidencia del Senado, pensado como la Cámara de las autonomías, recayera en Joan Reventós, líder del socialismo catalán desde la clandestinidad. Habría sido un mensaje a Catalunya, pero al final el PSOE se inclinó por Juan José Laborda. Cuando en 1996 José María Aznar dijo hablar catalán en la intimidad (necesitaba el voto de CiU a su investidura) propuso que Joan Rigol presidiera el Senado. Jordi Pujol dijo 'no'. No quería a ningún catalán con mayor rango protocolario.

Ahora Pedro Sánchez ha reabierto -en un contexto de mucha mayor conflictividad- la idea de que un catalán constitucionalista y catalanista (como eran Reventós y Rigol) presida el Senado. Pero esta vez no en voz baja, sino con luz y taquígrafos y en un gesto significativo, ya que la apuesta de Miquel Iceta indica no solo que no habrá involución autonómica (ni 155 preventivo como quiere la derecha), sino que garantiza una política abierta respecto al autogobierno y la reforma constitucional. Iceta implica además apostar por que el Senado sea una verdadera Cámara territorial y por intentar enmendar la desafección de Catalunya de la que ya advirtió el 'president' José Montilla antes de la sentencia del Tribunal Constitucional.

Es también un gesto valiente porque se hace la víspera de una triple batalla electoral y Sánchez sabe que será muy criticado por la derecha mediática, ya que Iceta no ha ocultado su desacuerdo con la acusación de rebelión a los presos independentistas ni con su larga prisión provisional e incondicional. Incluso dijo -en la campaña de las catalanas del 2017- que en caso de condena se podría estudiar algún tipo de indulto. Al proponer a Iceta, Sánchez hace una apuesta arriesgada por el diálogo y la negociación. Le habría sido más cómodo proponer por ejemplo a Patxi López, exlendakari, o a uno de sus ministros (o ministras) más relevantes.

Y la apuesta exige además el apoyo (dimisión mediante) de Montilla, el expresidente que se ausentó del Senado para no votar el 155 y que intentó hasta el último minuto que no se llegara a la DUI del 27-O.

El consuelo

Por todo esto sería absurdo que la 'apuesta Iceta' acabara muriendo a manos de ERC. Los senadores autonómicos se han votado siempre a propuesta del grupo al que toca proponerlos y así se hizo con políticos tan lejanos al soberanismo como Xavier García Albiol o Lorena Roldán, la posible sustituta de Inés Arrimadas. ¿Con Iceta, no? Alguien dice que como ya no pueden volver a declarar la independencia ni bloquear los Presupuestos de Sánchez, ahora el consuelo es impedir que Iceta presida el Senado. Cuesta creerlo y no diría nada bueno del partido de Lluís Companys, que fue ministro de Marina de Manuel Azaña, ni del que presenta a la alcaldía a Ernest Maragall, el hermano del 'president' que hizo bandera de que la sede del Senado viniera a Barcelona.

Cierto que el PSC con el 23,2% y su victoria en la provincia de Barcelona ha estado a punto de impedir la victoria de ERC, con el 24,5%, en las últimas elecciones. No parece razón suficiente.