03 jun 2020

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Editorial

Un futuro para los 'niños de la calle'

Protección y acompañamiento sin estigmas de los 'menas' es el único camino para la convivencia

El Periódico

Un mena en un centro de justicia juvenil, en una foto de archivo.

Un mena en un centro de justicia juvenil, en una foto de archivo. / ALBERT BERTRÁN

La plena integración social y laboral se revela como el único futuro para los menores migrantes no acompañados. No es fácil y para conseguirlo se necesita mucho más que la buena voluntad, pero es un reto perfectamente abordable. Las estadísticas desautorizan a las voces de la intolerancia. Según los Mossos d’Esquadra, el 82% de los 5.622 menores que llegaron a Catalunya sin tutores se integran razonablemente en el sistema de protección de la Generalitat. Es una incuestionable mayoría. Un colectivo marcado por la ilusión y el esfuerzo que puede aportar a la sociedad su valor y su capacidad de superar las condiciones más adversas.

Las historias de éxito no son pocas. Este diario recoge una de ellas. En unos días en que los actos delictivos cometidos por los 'niños de la calle' se han convertido en noticia, también es importante mostrar la otra cara de la moneda. No se trata de ocultar ni de minimizar los daños, pero tampoco de magnificarlos hasta cubrir con ellos el rostro de todos los menores que llegan. La soledad, la desprotección y las drogas configuran un cóctel lesivo, tanto para ellos como para los vecinos de la ciudad. Debe ponerse coto a los actos delictivos, pero el control empieza por el cuidado. Por ello es imprescindible ahondar en la protección integral de estos menores, también en su paso a la edad adulta. Considerar que a los 18 años ya pueden valerse por sí mismos es ignorar la realidad en la que vivimos. Protección y acompañamiento sin estigmas es el único camino para la convivencia.