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IDEAS

Feria del Libro de Buenos Aires

ACN / PERE FRANCESCH

Noticia de Buenos Aires

Jordi Puntí

Como un Sant Jordi de tres semanas a pleno rendimiento. Así es como podría describirse la feria del libro de Buenos Aires, en Argentina, abierta todos los días hasta las 10 de la noche. Tras pasar allí unos días, da la sensación que el interés por los libros es vivísimo, y no se detiene ni con la crisis económica. Buenos Aires es la ciudad con más librerías por habitante del mundo —unas 700, de las 1.200 que hay en todo el país—, y sin embargo sus ciudadanos han convertido la visita a la feria en un ritual de cada año. La oferta es atractiva porque llegan libros de todas partes, sobre todo del mundo latinoamericano —y este año, también, de autores catalanes, ya que Barcelona es la ciudad invitada de la feria.

Tras pasar unos días en la feria del libro, da la sensación que el interés por los libros es vivísimo, y no se detiene ni con la crisis económica

Una parte importante de lo que se expone y vende en la feria nos informa del prestigio cultural que los libros aún conservan entre los argentinos, y me ha mostrado sobre todo dos aspectos. El primero es la cantidad de autores que nos pasan desapercibidos fuera de su país. El ecosistema literario es amplio y variado, como en todas partes, y la oferta notable de editores independientes, como Caja Negra, Sigilo, Entropía o Eterna Cadencia, debe confiar en libreros atrevidos ​​que los importen, a pesar de los aranceles. A menudo la alternativa es el viaje contrario, el editor español, y así es como llegan nombres como Samanta Schweblin, Patricio Pron, Pedro Mairal, Mariana Enríquez o Nicolás Cabral.

El segundo aspecto que me ha llamado la atención es la pervivencia de la gran tradición argentina del cuento, y además con una clara conciencia literaria. Conversaciones con autores como Vera Giaconi, Martín Kohan o Félix Bruzzone me han confirmado que son militantes del estilo por encima del contenido, y tienen una posición central en el panorama literario argentino. En la feria compré una antología de cartas de Flaubert que se centran en los "problemas literarios", editadas por Mardulce. En una de las cartas, de 1851, Flaubert escribe a Louise Colet: “Lo que me parece bello, lo que quisiera escribir, es un libro sobre nada. (...) El estilo es en sí mismo una manera absoluta de ver las cosas". En Argentina, como mínimo, eso tiene todo el sentido.