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análisis

Klopp, poniéndose unos cascos durante la rueda de prensa en el Camp Nou.

Empujar al Barça en un duelo dificilísimo (o no)

Iosu de la Torre

El Barça necesita que el Camp Nou sea esta noche una caldera para recibir al Liverpool. El compromiso de los futbolistas de Ernesto Valverde se da por descontado a falta de dos duelos para la final del primero de junio. Treinta días justos en el camino de un triplete posible. Con el permiso del Liverpool, claro. 

Es la del Barça una afición con fama de excesiva frialdad, la que sorprende a cuantos argentinos pisan el estadio para venerar al dios Messi, acostumbrados a las canchas de Boca, River e Independiente. La religión del fútbol allá es otra cosa, salvaje en ocasiones. Aunque en el Camp Nou, especialmente en los clásicos, también han sido vistos a ciertos señores de Barcelona y  ciertas figuras del 'star sistem' catalán transformarse en auténticas bestias que braman deseando la muerte al delegado del Real Madrid. Pero esto es una historia para otro día.

Los azulgranas deben responder. Sin emular a las barras del país de Messi y del papa Francisco, les toca olvidarse del esmokin (ya no se lleva ni en el Liceu), lucir colores de guerra, para impulsar una victoria inapelable, que deje la vuelta del 7 de mayo  en mero trámite. 

Que el Camp Nou sea Anfield antes de Anfield

Que el Camp Nou sea Anfield antes de Anfield. Que Messi culmine otra noche de gloria. Que Jürgen Klopp también se rinda al fútbol del Barça... Que el salto multitudinario de la hinchada vuelva a quedar registrado en la escala Ritchie. Que el 'Cant del Barça' ahogue al emocionantísimo 'You’ll never walk alone'. Que los 'reds' nunca caminen solos y que el 'camp sigui un clam' más que nunca.

Esta cadena de deseos sale gratis. Surge tras escuchar los mensaje de Valverde y Klopp. Son dos caballeros del fútbol que intentan serenar las ansias de los más 'holligans' con discursos cargados de sensatez, sentido común. Valverde dejó claro que ganar la Champions es una ilusión, no una obligación. Razonamiento sencillo para este hombre tranquilo que explica mejor que nadie que cada mañana sale el sol. Por eso dijo que da por hecho el empujón que muchos reclaman a la grada. Que el público ya ha sido decisivo en la Liga conquistada y lo será en esta cita de alto voltaje. 

No busquen aspavientos en el 'Txingurri'. Tiene la paciencia de un fotógrafo del 'National Geographic' a la captura de los mejores momentos, que no son otros que los que fabrican los, sus, futbolistas. Es a ellos a los que dirige los estímulos para seguir avanzando en la selva balompédica.

Como Klopp, que lanzó el lunes, en Liverpool, un mensaje de manual de psicólogo, dirigido a sus muchachos.  Su «el Camp Nou solo es un estadio, no un templo del fútbol» se interpretó en Barcelona como grave ofensa. Al aterrizar ayer por la tarde en el Camp Nou, el alemán no entendía la insistencia de los periodistas ingleses y tuvo que derramar elogios sobre la escuadra de Valverde para alejar la polémica. No dio la sensación que lo consiguiera. Se comprobará a partir de las nueve. Empujen al Barça. Esta semifinal ante el Liverpool es dificilísma. O así lo parece. O no.