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ANÁLISIS

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Emprender más allá del Llobregat

Sisco Sapena

Emprender más allá del Llobregat es posible, es plausible, y en nuestro caso es una realidad. Y conozco muchas de esas realidades que no salen en los periódicos, ni se analizan en  conferencias. Una realidad como la de nuestra start-up de 24 años. Una ilusión diaria de todos aquellos que atravesamos la puerta, o nos conectamos para trabajar en ella, todos los días y forma parte de nuestro patrimonio material e inmaterial. 

Esa start-up que empezamos tres amigos poniendo de capital social nuestros ordenadores y que, en vez de vender la moto, supuso que vendiera mi propia moto para que pudiéramos pagar nuestras primeras facturas de telefonía y las primeras nóminas. Esa start-up es hoy es una multinacional que da de comer a muchas familias y con la que se firman y notifican millones de operaciones a nivel mundial al año, en idiomas en los que no soy capaz de expresarme.

Emprender es dar forma a una ilusión, a un sueño. El primer paso para crear una realidad es soñarla y los sueños habitan en todos los lugares en donde hay y se crean mentes inquietas. 

Hasta ahora, que yo sepa, la inquietud de mente no es patrimonio de un lugar concreto. Lo sé por experiencia, puesto que, para mí, un emprendedor es aquel que, además de hacer posibles sueños, es capaz de materializarlos con los recursos que tiene a su alcance. Y si encima es en un ecosistema que domine, mejor lo tenemos.

Hoy en día, gracias a las telecomunicaciones, muchos problemas asociados al estar físicamente en un sitio tienen fácil solución. Solamente necesitas a tu lado a alguien que te convenza de que eres capaz de hacerlo. Ese alguien en muchas ocasiones eres tú mismo.

Puede haber lugares en donde te intenten convencer que solo allí, y principalmente allí, es donde se emprende. Puede ser cierto, pero parafraseando un latinajo, «lo que natura no da, Barcelona non presta».

Temas: Start-ups