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'Un dia de partit'

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Martens, agarrada por Lewandowski, en el Barça-Bayern.

Martens, agarrada por Lewandowski, en el Barça-Bayern. / JORDI COTRINA

“Al Mini vaig anar”. Y allí vi como la apuesta del Barça por el femenino sigue dando pasos adelante, aunque sean demasiado pequeños para los impacientes. El cántico con el que celebraron la clasificación para la final, propio de la grada de animación, fue el mismo con el que horas antes el primer equipo masculino había celebrado la Liga en el Camp Nou.

No fue el único paralelismo, ambos partidos tuvieron un desarrollo similar con un Barça dominador en la primera parte y en ambos, el equipo acabó defendiendo su área, con un papel protagonista tanto de Ter Stegen como de Sandra Paños. El portero alemán felicitó a su homóloga a través de las redes sociales, como hicieron otros jugadores en un detalle que no es banal, como la presencia de Valverde en el Mini. Porque eso también es ser más que un club.

Pese a la presión mediática, el club prefirió asegurar el pleno en el Miniestadi al riesgo de un Camp Nou con media entrada: lo que hubiera sido un éxito como cifra absoluta, pero un aspecto desangelado. Y aunque se eche de menos el atrevimiento, quizás haga bien la junta en no fiarse de su gente, habrá que esperar a una mejor oportunidad.

Hamraoui, como Vidal

El horario del partido ayudó a la presencia de un público infantil, que vivió con normalidad que horas después de celebrar el título de liga con Messi y compañía, tocaba animar de nuevo al Barça, esta vez para que se clasificara para una final de una Champions. Niños que llevaban la misma camiseta azulgrana de la noche anterior y que aplaudieron el esfuerzo de Hamraoui con la misma intensidad que el de Arturo Vidal. Y niñas que por fin tienen un referente, que ya no les hace falta soñar con la ficción de ser algún día Messi, porque pueden soñar con ser Lieke Martens o Mariona Caldentey.

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Y pueden soñar con una grada con la que celebrar las victorias, como lo hicieron ellos el sábado -en la celebración de la liga- como lo hicieron ellas el domingo. Llenar el Miniestadi es algo aún poco habitual para ellas. Ellos sí, ellos llenan estadios mucho mayores. Porque ellos empezaron antes y porque durante mucho tiempo, y sigue siendo así, cuando hablamos del Barça, solo pensamos en ellos.

El turno de los chicos

Pero el Barça ya tiene una final de Champions, y ahora es el turno del masculino hacerse con la segunda. Quiero pensar que llegará el día en que el bus del Barça, por descuido, se presente en Liverpool para jugar la vuelta de unas semifinales europeas y el adhesivo sea del femenino. Al revés de lo que ocurrió con el bus del Bayern. Ya que hicieron el dispendio de trasladarlo, hubiera sido un detalle que el adhesivo que lo decora mostrara la cara de Lewandowski. Pero no Robert, sino Gina, la lateral que iba a jugar en el Mini, en “un dia de partit”.