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Pantallas

Imagen de la gran batalla que centra el contenido del tercer episodio de la última temporada de ’Juego de tronos’.    

HBO

El lunes es el día

Mikel Lejarza

Sí, el de la batalla que se presiente como definitiva, la que decidirá al ganador. No, no me refiero a las elecciones, sino a la llegada de los Caminantes Blancos a Invernalia donde les esperan Jon Snow, Arya Stark, Bran, Brienne de Starh, Gendry, Sasha y Tomund Gianstsbane entre otros muchos, entre los cuales hasta hay dos Lannister. ¡Quién podría haber imaginado que los mayores enemigos del Norte acabarían la serie en territorio Stark! Pero salvo la irredenta Cersei, Tyrion y Jaime ya hace tiempo que se unieron al bando en el que también sirven Sansa y Daenerys.

Ahora todos juntos se enfrentan al capítulo del gran enfrentamiento entre vivos y muertos, uno que los productores de la serie han definido como el más complicado y difícil de rodar dada su espectacularidad. El lunes sabremos quién muere, quién sobrevive y quién se acerca más al trono de los Siete Reinos, desenlace este que aún necesitará de algunos episodios más. Y no se escandalicen si es de ello de lo que muchos hablarán, por encima del resultado de las elecciones el próximo lunes.

Los productores de 'Juego de tronos' han dicho que la batalla definitiva fue lo más complicado y difícil de rodar

Pese a que el número de abonados a la televisión de pago registró un aumento del 3,2% el año pasado hasta alcanzar los 6,8 millones de suscriptores (un crecimiento menor al que tuvo en el 2017, en que subió un 8,3%), y aunque a día de hoy la televisión llamada convencional continúa acaparando el consumo mayoritario del público español (hasta el 93% de los visionados que se realizan a través del televisor les pertenece), las plataformas de pago saben concitar la atención de los medios gracias a campañas de márketing extraordinarias y a productos relevantes, dando la sensación de acaparar más atención de la que en realidad reciben por parte de los espectadores.

Son los nuevos tiempos, estos en los que la tele en abierto volverá a esgrimir su fortaleza basada en los millones de espectadores conseguidos por los debates, frente al enorme caudal de ruido sin cuantificar logrado por ‘Juego de Tronos’.

Los dos primeros episodios de esta tanda final han estado basados en los reencuentros y en las conversaciones más que en la acción, en una serie que si por algo se ha caracterizado es por sus constantes sorpresas y giros dramáticos. Pero márketing aparte, que es brillante, lo visto hasta ahora es un alargamiento del relato que aporta poco de interés y nada de novedoso, estando todo dirigido a introducir lo que se supone va a ser una traca final memorable en forma de enfrentamiento armado.

La incertidumbre y una producción sin igual han hecho de este culebrón de lujo el evento televisivo de la década

Pero pase lo que pase, lo único seguro es que el efecto está logrado y quién más y quién menos tiene a estas alturas su propia tesis de quién y cómo alcanzará el trono; y es esa incertidumbre, junto a una producción sin igual, la que ha convertido a este culebrón de lujo en el evento televisivo de la década. Porque dentro de unas semanas , cuando conozcamos el final que los creadores de la serie nos hayan preparado, seguro que no dejará a nadie ni indiferente, ni satisfecho, pero dará mucho que hablar. Porque ‘Juego de tronos’  ha logrado lo más difícil de conseguir: contar una historia de ficción con unos personajes que importan en un tiempo en el que la realidad y sus protagonistas aburren.