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Editorial

Sant Jordi, el día en que las calles son de todos

La sociedad catalana muestra sus mejores valores cada año en esta jornada

Un puesto de libros el día de Sant Jordi del 2017.

Un puesto de libros el día de Sant Jordi del 2017. / DANNY CAMINAL

Las ciudades catalanas vivirán hoy aquel día en el que, cada año, mostramos la mejor cara de nosotros mismos. Ocupadas por lectores y amantes de los libros y la lectura. Una jornada en la que las diversas reivindicaciones se expresan sin censuras y con respeto al otro y en que las calles son, no de unos u otros, sino de todos. Que este ambiente se mantenga este 23 de abril preelectoral sería el principal éxito de Sant Jordi, más allá de la hipotética recaudación de las librerías o cuáles sean los integrantes del podio de los más vendidos.

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Lo que no quiere decir que este balón de oxígeno para un sector fundamental para la supervivencia de la diversidad cultural no sea un elemento clave en esta jornada. La lenta recuperación de las cifras de ventas, aunque concentradas cada vez más en momentos como Navidad y Sant Jordi, no quita que el hábito de la lectura se enfrente a serias amenazas.  Es cierto que hay muchos signos positivos. El peso de la literatura infantil, el resurgir de la escritura en la comunicación móvil, la presencia en la literatura de debates como el del feminismo o, en el caso particular de la lengua catalana, su crecimiento pese a las visiones más catastrofistas. Pero también es cierto que el papel central del libro como vehículo de ocio y debate cultural está cuestionado por la oferta audiovisual ‘online’ como forma de ocio y por las distintas formas de difundir opiniones en las redes, ante las que se sigue demostrando la vigencia, y necesidad, de un medio que permita vehicular las ideas de forma matizada, racional y contrastada.