04 jun 2020

Ir a contenido

Lectores despistados

Imágenes de libros sobre fútbol y deporte en una librería londinense

JOSEP MARTÍ BLANCH

Cuidado con preguntar a tu librero

Care Santos

Me gustan los libros de memorias de libreros, las serias y las hilarantes

Me gustan los libreros que escriben. Me gusta que publiquen sus memorias. Las serias y las hilarantes. Una de las últimas, a medio camino entre lo dramático y lo cómico, se titula 'Rialto, 11'. Su autora es Belén Rubianes, librera sevillana que durante años regentó su sueño particular -en forma de librería- en el centro de la capital andaluza. De entre un vasto anecdotario, Rubianes destaca a sus clientes-escritores. Esos que cambian los libros de sitio para dejar el suyo en primer término. Esos que encargan 15 ejemplares de su propia novela, que luego no recogen. O los que regañan al librero por no tener su libro o, si lo tienen, por no tenerlo en el escaparate. Reconozco que me divierten esas conductas, aunque confieso que me inspiran también esa clase de ternura que sentimos siempre hacia los desvalidos. No hay nadie más solo ni más extraviado que un escritor en una librería.

Entretodos

Publica una carta del lector

Escribe un post para publicar en la edición impresa y en la web

      

De entre todos, hay dos libros de libreros que me encantan y que releo cada cierto tiempo. 'No vuelva usted mañana', del asturiano Néstor Villazón, y 'Cosas raras que se oyen en las librerías', de la inglesa Jen Campbell. Ambos son recopilaciones de preguntas que los clientes de sus respectivas librerías les formularon alguna vez. Por ejemplo: si Anna Frank escribió la segunda parte de su famoso 'Diario', si tienen la trilogía de Tristana Ferrari (por Elena Ferrante), si tienen novelas que traten sobre personas, dónde está la sección de novelas de ficción, si puede darle el libro más grueso de la tienda o si tiene libros escritos por Don Quijote...

De mi propio anecdotario personal, me quedo con dos peticiones que alguna vez me refirieron libreros amigos. La del cliente que buscaba, sin ningún complejo, una novela llamada '50 sombras de Greg' (improbable mezcla de '50 sombras de Grey' y 'El diario de Greg') y la de aquel otro que preguntó a su librero si tenía algo de Hemingway y al decirle este que tenían 'El viejo y el mar' exclamó, resuelto: «Pues deme 'El mar', gracias».

Moraleja: en estos días de libros y lectores, tengan mucho cuidado con lo que le sueltan a su librero de cabecera. Que luego todo se sabe.