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Lucha contra la contaminación

Zona de restricción de circulación por contaminación.

Sin excusas

Eva Arderius

Hay que pensar en ayudas a la renovación automovilística pero también hay que hablar claro. Tener un coche es un lujo. O se puede tener uno sostenible o ninguno

Hace más de cuatro años que vivo sin coche. Conducía desde los 19 y no me imaginaba sin él. Los 'sin coche' cada vez somos más. Hace tiempo cuando me preguntaban si tenía, contestaba un 'no' acompañado de justificaciones. Explicaba que en Barcelona no lo necesitaba, que no encontraba aparcamiento y que me había quitado un gasto y una responsabilidad de encima. Ahora, en cambio, los que se justifican son los que tienen coche. Alegan mala combinación del transporte público y que salen tarde del trabajo. Excusas como las que ponen algunos gobiernos para no actuar. Estamos en plena campaña electoral del 28-A y en plena precampaña de las municipales y la contaminación, que mata prematuramente a 3.500 personas al año en el área metropolitana, no aparece en los debates. Como en la escuela, en una campaña hay temas troncales y temas 'maría'. La contaminación, inexplicablemente, es de los segundos y los mensajes que se dan son difusos, siempre en futuro y sin concretar demasiado.

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La contaminación tiene un problema. No se ve, no nos impide nuestro día a día, pero mata. Tendimos a pensar que, como en los accidentes de tráfico, a nosotros no nos afectará aunque si se vive en Barcelona, sufrir las consecuencias no es una cuestión de suerte. Es un problema de salud pública que las ciudades tendrán que resolver. Lo tendrán que hacer los ayuntamientos y lo tendrían que liderar las fuerzas progresistas, más sensibles con el medioambiente pero que de repente han entrado en contradicción y han puesto el freno. Les da miedo tomar medidas contundentes porque piensan que los peajes medioambientales afectarían especialmente a los trabajadores y la renovación automovilística no todo el mundo se la puede permitir. Hay que pensar en ayudas pero también hay que hablar claro. Tener un coche es un lujo. O se puede tener uno sostenible o ninguno. No tenemos tiempo para aplicar restricciones a medias y no se puede apostar por reducir el tráfico y a la vez seguir construyendo infraestructuras para vehículos como los túneles de Glòries. Cuando más espacio das al coche, más lo ocupa. Los alcaldables todavía están a tiempo. La crisis climática tiene que ser una prioridad. Cuando antes lo asumamos, mucho mejor.