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Al contado

Trabajadores de la empresa de reparto Deliveroo.

FERRAN SENDRA

Innovación, progreso y derechos laborales

Agustí Sala

Prosperar supone ir hacia adelante, no recular; también en materia de normativa del mercado de trabajo

El mercado laboral está sujeto a cambios bajo la presión de la reducción constante de costes en las empresas. En España, con la crisis, el Gobierno del PPcon el apoyo de la antigua CiU, optó por una reforma laboral que decantó la relación de fuerzas del lado de las empresas: devaluación salarial, es decir, pérdida de poder adquisitivo y de derechos de los trabajadores

Esos cambios, vigentes desde el 2012, han sido muy criticados por los sindicatos y por el Ejecutivo de Pedro Sánchez, que se comprometió a derogarlos, pero no lo ha hecho en estos meses en los que ha gobernado. En este marco han crecido la precariedad y los denominados falsos autónomos.

Esta última es una figura que usan no solo las plataformas como Glovo o Deliveroo sino otros sectores más tradicionales; y que ha provocado disputas en los tribunales y un plan del ministerio de Trabajo para aflorar asalariados camuflados como autoempleados.    

La figura del falso autónomo evita la vinculación laboral tradicional. Está impulsando una realidad dual en muchas empresas, con un número decreciente de contratados con nómina, obligaciones y también derechos; y otro creciente de supuestos autoempresarios que, en teoría, prestan servicios a cambio de honorarios. 

Ante este escenario, el Parlamento Europeo ha aprobado esta semana una directiva que blinda unos derechos laborales mínimos para los conocidos como trabajos atípicos. La Unión Europea (UE) ha hecho valer su rol de espacio con conciencia social, aunque con una normativa que los países miembros tienen hasta tres años para trasponer (muchos no cumplen los plazos y España es un ejemplo de ello) y que no resuelve cuestiones como las de los 'riders' (repartidores) de las plataformas de la nueva economía.  

En la normativa laboral y social se han producido (casi) siempre avances para mejor, con menos horas de trabajo, mejores salarios, más derechos... Hoy, la tendencia es la contraria y se están perdiendo derechos que parecían intocables. Se requieren soluciones. 

Una podría ser la que propone la asociación de trabajadores autónomos (ATA): crear una figura específica para estas nuevas ocupaciones con una retribución mínima de 1.050 euros mensuales. También habría que diferenciar entre quien la tiene como su principal empleo y quien como un ingreso extra. Hay reescribir las reglas y que estas sean claras.

Es imprescindible facilitar la innovación para que haya prosperidad, pero no apoyada solo en el empleo 'low cost', sino compatible con el mantenimiento y mejora de los derechos laborales ya conquistados. También lo necesita un sistema de pensiones que requiere salarios suficientes y dignos. Hay que darle al término "progreso" todo su sentido, es decir, avanzar, no recular; y claro, también en materia laboral.