Ir a contenido

Editorial

Dos debates en vez de uno

Debe primar el derecho de los ciudadanos a que los principales cabezas de lista confronten sus programas

Pedro Sánchez, este jueves en Badalona. 

Pedro Sánchez, este jueves en Badalona.  / AFP / LLUÍS GENE

Finalmente, en Viernes Santo llegó la solución al lío organizado sobre los debates electorales. Habrá dos idénticos, el lunes en TVE y el martes en Atresmedia, una solución que el PSOE califica de “anomalía” porque no se produce en ninguna democracia de nuestro entorno. Es ciertamente una solución insólita, pero es la mejor, o la menos mala, después de que las distintas idas y venidas pudieron terminar en debates con sillas vacías o, peor, en ningún debate. Por encima de todo, debía primar el derecho de los ciudadanos a que los cabezas de lista de las principales formaciones expusieran sus ideas y programas en un debate.

Esta obviedad ha tenido en España muchas dificultades para hacerse realidad porque los partidos han preferido aprovecharse de su ventaja, normalmente para negarse a debatir con las otras formaciones cuando estaban en el poder –lo contrario de lo que reclamaban desde la oposición— o cuando las encuestas les colocaban en una situación favorable. En el caso de esta campaña, Pedro Sánchez aceptó el debate a cinco propuesto por Atresmedia y rechazó el ofrecido por TVE a cuatro porque estimaba que la presencia de Vox le daba la oportunidad de evidenciar a la vez la competencia entre las tres derechas y el pacto entre ellas que podía emerger tras la aparente confrontación. Sin embargo, la Junta Electoral, aplicando la ley, desbarató el debate a cinco, el PSOE volvió entonces la vista a TVE, con maniobras para ponerla a su servicio, pero los candidatos del PP, Ciudadanos y Podemos mantuvieron su compromiso con Atresmedia y se llegó a un bloqueo que, afortunadamente, se ha podido sortear.

Entretodos

Publica una carta del lector

Escribe un post para publicar en la edición impresa y en la web

En esta ocasión ha sido así, pero otras veces los obstáculos han sido tales que ha habido elecciones sin debates. Porque el problema de fondo es que los partidos no se han puesto de acuerdo en convertir en obligatorios los debates, ya sea mediante la reforma de la ley electoral o a través de otro tipo de regulación legal. No es de recibo que España sea uno de los pocos países europeos en que no se dé por supuesto que los debates deben celebrarse. Otra cosa es el formato: en el bipartidismo eran lógicos los cara a cara, pero ahora parece más adecuado un debate con mayor pluralidad de partidos. Después de varios días de incertidumbre, la cuestión se salda con dos buenas noticias: habrá debates y ha salido reforzada la independencia de los periodistas de TVE, que han criticado decisiones de la dirección, dando cuenta de ello además en los telediarios.