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Editorial

Los ciclistas de élite prefieren Andorra

Que un deportista traslade su residencia para pagar menos impuestos es legítimo, pero refleja una escasa solidaridad fiscal

Julian Alaphilippe celebra la victoria en Le Grand-Bornand.

Julian Alaphilippe celebra la victoria en Le Grand-Bornand. / PHILIPPE LOPEZ

Andorra salió de la lista negra de paraísos fiscales de la Unión Europea en el 2017 y, desde finales del año pasado, tampoco está en la lista gris. Eso significa que los socios europeos no solo ya no consideran a este Estado un régimen fiscalmente opaco, sino tampoco un régimen fiscal pernicioso para el resto de países. No obstante, sería naíf ignorar las ventajas fiscales que sigue ofreciendo el pequeño país del Pirineo, especialmente a las grandes fortunas. Es el caso de la élite del ciclismo mundial, que en los últimos tiempos se está decantando por trasladar su vivienda a Andorra (superando así por primera vez a Mónaco como país de residencia de ciclistas profesionales).

Actualmente viven en el Principado un total de 51 corredores profesionales de 14 países, entre ellos Julian Alaphilippe, Egan Bernal, Adam Yates o Dan Martin. Catorce de estos ciclistas tienen nacionalidad española. Andorra defiende que su atractivo no es solo fiscal, sino también sus 21 puertos de montaña en buenas condiciones para entrenar. Un argumento que flaquea cuando se observa que otros países con una geografía similar no han conseguido atraer a tantos astros del ciclismo. Otros deportistas de élite también han fijado su residencia en Andorra o en otros países para pagar menos impuestos. Es una decisión legítima, pero teniendo en cuenta el componente patriótico que frecuentemente acompaña al deporte, refleja una escasa solidaridad fiscal con los países con cuyas banderas se envuelven algunos al llegar al podio.