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IDEAS

Britney Spears, en el 2007, en el ’Daily Mirror’

Lagunas y blancazos

Lucía Lijtmaer

No conocí a absolutamente nadie que no bebiera en mi adolescencia. Tampoco en la universidad. Y mucho menos mujeres. ¿Ser abstemia? Estás flipando. Entre los noventa y los dosmil, la feminidad consistía en rechazar los valores tradicionales de sumisión y docilidad. Britney se rapó la cabeza e iba sin bragas, y nadie asumió que hizo esas icónicas tareas sobria. En la tele, las sofisticadas cuatro solteras de Manhattan que querían sexo bebían sin parar, ejem, manhattans. Amy Winehouse era la imagen de una mujer en sintonía con la calle porque sabía lo que era una juerga. Si saben cómo me pongo para qué me invitan. 'Girl power'.

Las mujeres beben ahora más que nunca, y 'Lagunas' es un buen espejo de cómo llegamos hasta aquí. Beber para intentar pasar desapercibida. Beber para que destacar. Beber para ligar. Beber para atreverse

De todo eso y mucho más habla 'Lagunas', el libro de Sarah Hepola que publica Pepitas de Calabaza, y narra su vida, la de una reputada periodista de Dallas que intenta hacer memoria de sus lagunas alcohólicas. Porque aunque una laguna deja un espacio en blanco en tu vida, son precisamente esas lagunas las que no puedes olvidar.

'Lagunas' habla de cómo la jovial autodestrucción nunca se interpreta como autolesión, pese a que puedan ser sinónimos. De cómo los que crecimos en los noventa jamás pensamos que no autodestruirse fuera bueno. ¿Ir al gimnasio? ¿Ser abstemia? ¿Cuidarse? Mis amigas y yo vemos hacerlo a los' millenials' y una parte de nosotras se fascina por la mezcla de candidez y ser adulto que nosotras no vivimos ni supimos elegir en su momento. Recordamos la literatura culta/'bestseller' de nuestra adolescencia: 'Nación Prozac', JT Leroy. Drogarse, follar sin condón, un desorden alimenticio, morir joven.

Por supuesto, no es solo algo generacional. Beber forma parte de una cultura social universal y prácticamente atemporal. Pero no está de más analizar cómo y por qué se utiliza como anestésico. Las mujeres beben ahora más que nunca, y 'Lagunas' es un buen espejo de cómo llegamos hasta aquí. Beber para intentar pasar desapercibida. Beber para que destacar. Beber para ligar. Beber para atreverse. Beber para sentir, para dejar de sentir, para encajar, para ser femenina, y sobre todo para no pensar. En definitiva, y literalmente: beber para olvidar.