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Al contrataque

Carmen Calvo, en la rueda de prensa posterior al consejo de Ministros.

DAVID CASTRO

Suspenso en contrarrelato

Xavier Sardà

El Gobierno del PSOE ha fallado en ocasiones en contrarrestar el argumentario que muchos independentistas dan por cierto

La estrategia del PSOE consiste en intentar debatir un programa de gobierno moderno, dejar que Cs, PP y Vox se peleen por Bertín Osborne, observar cómo Puigdemont se la juega a Junqueras y adivinar contra quién la emprende Pablo Iglesias en su próximo mitin.

La ausencia del 'procés' en el programa electoral socialista implica apostar por un proyecto de política real y huir de reformas constitucionales mágicas. Recordemos que dos intentos de acomodo constitucional para Quebec fracasaron por no reunir las mayorías necesarias, que tampoco existirían aquí. A día de hoy, la ley de claridad sigue repudiada por los indepes quebequeses y ni Quebec ni Baviera han ratificado sus constituciones federales. Se conllevan pese al desacuerdo político y jurídico.

Cambio de talante

El cambio de talante ha funcionado en entrevistas en medios extranjeros. Por ejemplo, en la BBC se le dijo a Ernest Maragall: "Las cosas son diferentes ahora, hay un gobierno socialista que intenta sentarse y hablar”. Maragall acabó contradiciendo dos dogmas que llevaron a la DUI: que con el 47,8% del voto se podía aspirar al apoyo internacional, y que la independencia es fruto de necesidad.

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Donde el Gobierno ha fallado en ocasiones es en el contrarrelato del argumentario que muchos independentistas dan por cierto. No es de recibo que la vicepresidenta Carmen Calvo afirme que el referéndum escocés no fue pactado cuando la realidad es la contraria. Cameron es el único gobernante que ha pactado el referéndum y, por ello y por el 'brexit', es calificado como el peor primer ministro de la historia, tanto por los periodistas estrella del 'The Guardian' como los del 'Financial Times'. Un consenso nunca visto.

La realidad es que los presidentes del Gobierno de Canadá decidieron en su día no legitimar una eventual victoria del 'sí' en los dos referéndums de Quebec, y que en años recientes los tribunales han prohibido referéndums de independencia en   Véneto (aprobado en parlamento regional por un partido elegido con el 60% de los votos), Baviera y Alaska. Cameron es pues la excepción, lejos del análisis de la vicepresidenta.

La ministra María Jesús Montero validó de facto la idea de que Catalunya sufre un déficit fiscal excesivo y no aprovecho para explicar que las balanzas fiscales de la propia Generalitat dicen que,  aproximadamente, Cataluña paga impuestos en proporción a su contribución al PIB y recibe en proporción a su población, lo que desde Pasqual Maragall hasta Oriol Junqueras han considerado como justo.

La ministra Isabel Celaá asegura que el castellano es vehicular en Catalunya, lo que es discutible y discutido en ciertos ámbitos. Justamente por ello nació Cs.

A Borrell y a Iceta les recomendamos quince días de prudente silencio monástico.