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Pequeño observatorio

La vida es el arte de teclear

La vida es el arte de teclear

Josep Maria Espinàs

Tocando el piano y en otros momentos de la vida siempre he sido amigo de las improvisaciones

Me gustaría conseguir que alguien viniera a casa para arreglarme el piano eléctrico. Mi padre lo tocaba discretamente y yo intentaba hacer lo mismo. Ahora lo tecleo en alguna ocasión pero no suena nada. Quizá es un pequeño problema pero no consigo que funcione con normalidad. Unos ruiditos sí, pero nada que se acerque a la música. Ya no lo intento y lo siento. Es como si tuviera un amigo que ha decidido no hablarme.

Pongo los dedos sobre las teclas pero no suena nada que se acerque a la música. Evidentemente yo no soy músico ni pianista. Y ya sé que hay problemas más graves en esta vida que no poder teclear un piano. Y evidentemente no soy pianista, pero si al menos fuera un simple tecleador... Pero las teclas no quieren decirme nada.

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Mi padre, cuando yo era adolescente, compró algunas partituras pero a mí me gustaba más improvisar. Tocando el piano y en otros momentos de la vida siempre he sido amigo de las improvisaciones. Y no pienso que haya sido un error. Un día alguien me dijo que yo era polifacético. No suena muy bien pero lo acepto.

Cambiar de trabajos ha sido mi descanso. Admiro a los grandes maestros de un oficio y la constancia me parece una indiscutible virtud. Pero yo soy de otra pasta, una pasta que un día se ablanda y otro día se endurece, que un día se va a correr caminos para ver qué puede encontrar más allá y otro día se queda en casa para ver un partido de fútbol por televisión.

Y después de todo en esto consiste vivir: respirar y ser consciente de respirar.
 

Temas: Música