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Tuitero investigado

Continúan los trabajos de rescate de Julen, el niño de dos años que cayó el pasado domingo a un profundo y estrecho pozo en Totalán (Málaga). Los técnicos han decidido practicar dos túneles verticales, uno a cada lado, ha decidido ampliar la posibilidad de ejecutar mañana dos túneles verticales y no uno, que estarían a ambos lados del original.

EUROPA PRESS

El niño del pozo y los niños del mar, 'the return'

Lucía Etxebarria

No se puede imputar al poeta De Ory y no imputar a los 'trolls' que amenazan a mujeres y niños por internet

Este verano varios medios asturianos viralizaron una 'fake new' según la cual yo había insultado a Asturias. Me granjeó una ola de odio sin precedentes. Me llegaron miles, miles de mensajes tan sanguinarios que tuve que cerrar mis cuentas una semana. Entonces los 'haters' encontraron el perfil de mi hija, y la amenazaron a ella. A día de hoy, tiene el perfil candado. Por supuesto, denuncié en mi comisaría. Nunca he recibido noticias de la policía ni de un juez. Nunca se abrió una instrucción, pese a que muchos de los perfiles que insultaban tenían nombres, apellido y foto.

Hoy me entero de que el Juzgado de Instrucción número 6 de Madrid ha citado al poeta Camilo De Ory en calidad de investigado como posible autor de un delito de trato degradante. Y esto como consecuencia de los mensajes que publicó sobre la familia del niño Julen (el niño que cayó a un pozo) y sobre el propio menor durante las tareas de rescate y los días posteriores.

En este propio periódico publiqué yo un artículo titulado 'El niño del pozo y los niños del mar'. Hablaba del sinsentido de que gastáramos millones, pagados por todos, en el rescate de un niño que sabíamos muerto, pero que el Gobierno prohibiera el rescate de 30 menores vivos en alta mar, que no nos iba a costar nada a los contribuyentes.

Camilo de Ory dice que sus tuits pretendían, desde el humor, hacer mofa sobre el circo mediático que se montó alrededor del rescate de Julen. Un niño al que los medios no podían dar por muerto –aunque supieran que había fallecido– porque si no, se acababa el espectáculo y por lo tanto la publicidad.

La imputación de De Ory prueba que el circo sigue. Todo mi respeto y mi apoyo a los padres de ese niño, cuyo sufrimiento entiendo y comparto. Porque soy madre. Pero no se puede imputar y perseguir a De Ory y no imputar y perseguir a los miles de 'trolls' y 'haters' que nos insultan y amenazan a muchas otras mujeres y niños por internet. No puede haber víctimas de primera y segunda categoría