23 feb 2020

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LA CLAVE

El President Quim Torra junto a els Miquelets en el Palau de la Generalitat

JORDI BETMAR PASCUAL

Torra, ¡hasta conseguirlo!

Enric Hernàndez

La 'guardia de corps' que está creando el 'president', que puede alistar hasta a 270 agentes, levanta ampollas entre los Mossos y suspicacias en las instituciones del Estado

En puertas de la Diada del 2013 reabrió el recinto histórico del Born, ya refundado como la 'zona cero' de la patria catalana. En el marco del tricentenario de la toma de Barcelona por las tropas borbónicas, el centro programó una exposición titulada '¡Hasta conseguirlo! El sitio de 1714'.

Fins a aconseguir-ho --traducción del latín Donec perficiam-- era el lema de las Reials Guàrdies Catalanes, unidad militar de élite integrada solo por catalanes, uniformada de amarillo y muy activa durante la Guerra de Sucesión. Por su lealtad al Archiduque Carlos, las Guàrdies Reials se ganaron un recordatorio en el sarcófago del emperador. El impulsor de la exposición era el entonces director del Born Centre CulturalQuim Torra.

El Govern entrevista estos días a 148 mossos (más cuatro sargentos) que optan a integrarse en el Àrea de Seguretat Institucional, una nueva unidad policial de élite que, a las órdenes de Presidència, asumirá la custodia del Palau de la Generalitat y las tareas de escolta de Torra y los 'expresidents', incluido Carles Puigdemont, en Bélgica.

Los aspirantes a alistarse en la guardia presidencial son evaluados bajo ciertos criterios técnicos y quién sabe qué otras consideraciones. Los primeros, recogidos en la convocatoria, son el "conocimiento de cuerpo y la estructura del Govern", la experiencia en "intervención especial y orden público" y la "formación en la protección de personas". Las segundas... se pueden intuir.

LA UNILATERALIDAD

En enero, al anunciar la fundación de este cuerpo, la portavoz Elsa Artadi trató de restarle importancia, pero los datos que se van conociendo la desmienten. Por de pronto, en la selección de la 'guardia de corps' de Torra están participando cargos de Presidència, con criterios más políticos que técnicos. Y el número de agentes que se prevé alistar, unos 270, tampoco invitan al sosiego.

Se entiende el enojo de los Mossos y la inquietud de las instituciones del Estado antes estas maniobras, dado que Torra sigue flirteando con la unilateralidad. Haría bien el 'president' en reconsiderar su proyecto; bien sabe cómo acabó el "¡Hasta conseguirlo!" de hace tres siglos.