09 jul 2020

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Análisis

El comisario de los Mossos Ferran López, en su declaración ante el Tribunal Supremo.

EFE

'Tot està pensat'

Jordi Nieva-Fenoll

Con el precedente del 'caso Demirtas', imaginen lo que podría pensar el Tribunal de Estrasburgo con la teoría de la 'rebelión posmoderna' del 'procés'

La frase que intitula este artículo –"todo está pensado"– se oyó muchas veces en Catalunya a finales del 2017, antes y después de la declaración de independencia. Venía del sector independentista y quería decir que los líderes políticos lo tenían todo planeado para que la independencia llegara finalmente.

No soy amigo de creer lo que no veo demostrado con pruebas, y por ello desde el principio me pareció tan descabellada la idea del 'tot està pensat' como –por la misma razón– la hipótesis de la rebelión/sedición que todavía mantiene a nueve políticos presos, lo que podría someter a las decisiones judiciales españolas a un nuevo varapalo externo, esta vez del Tribunal Europeo de Derechos Humanos.

El precedente del 'caso Demirtas'

Y es que, en la sentencia del reciente 'caso Demirtas' –que aún debe confirmarse–, el Tribunal de Estrasburgo fue especialmente contundente en un asunto que recuerda demasiado al de los políticos independentistas. Demirtas es un diputado de un partido kurdo que llamó a la defensa ambiguamente pacífica a las gentes de su territorio con motivo de la invasión del Estado Islámico de zonas limítrofes a su zona de residencia, acusando de inacción a Ankara. Esa llamada se saldó con una insurrección que tuvo como resultado medio centenar de muertos y cientos de heridos. Las autoridades judiciales turcas, pocos meses después del golpe del 2016, detuvieron a Demirtas y a varias personas más, les acusaron de "terrorismo" y modificaron la legislación para levantarle su inmunidad de diputado. Inútil fue la defensa ante los tribunales Supremo y Constitucional turcos.

El Tribunal Europeo de Derechos Humanos deslegitimó a la justicia turca en un tiempo récord –algo más de un año–, no para discutir la imputación, sino para recordar que Demirtas acudió siempre a los llamamientos de la justicia y viajó varias veces al extranjero sin escapar, por lo que no había riesgo de fuga. Además, cuestionó su prisión al no haber reflexionado detalladamente los tribunales turcos acerca de medidas alternativas a la prisión. Y, finalmente, por tratarse de un diputado, con todo lo que ello supone de restricción del derecho a la participación política, especialmente relevante en una democracia, como recuerda el tribunal. Concluye el tribunal de Estrasburgo con una grave acusación: los tribunales turcos hicieron suya la línea política presidencial y restringieron el debate político con la prisión de Demirtas.

Tras la declaración de Ferran López... ¿qué? Dado que, obviamente, nada estaba pensado en el 2017, no se puede ni adivinar lo que Puigdemont esperaba que ocurriera, una rebelión posmoderna, o una insurrección 2.0, es decir, nada

España no es Turquía, ni su presidente ni su situación institucional se parecen –por fortuna– absolutamente en nada. Pero sí que se advertirán coincidencias evidentes en los párrafos anteriores con el caso del 'procés'Ningún policía declarante en el juicio del 'procés' ha descrito nada que tenga que ver con la violencia que se produjo en el Kurdistán. Pues bien, lo importante es que esa violencia auténticamente insurreccional llevó al Tribunal Europeo de Derechos Humanos a refrendar provisionalmente la imputación de "terrorismo", pero que no le impidió declarar la total ilegitimidad de la prisión de Demirtas, pese a esa gravísima imputación. Imagínese lo que podría pensar el Tribunal de Estrasburgo con la teoría de la 'rebelión posmoderna' del caso del 'procés', y lo que podría decir de las prisiones provisionales adoptadas con ese fundamento.

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Una curiosidad derivada de la contundente declaración de Ferran López ha sido que, efectivamente, no solo la fiscalía mantiene que es "rebelión" organizar manifestaciones en la calle que provoquen altercados que puedan tener –obviamente no podían tenerlo– como resultado la independencia por la fuerza de los hechos. Resulta que Carles Puigdemont también debió de tener en algún momento esa misma teoría, dado que pensaba declarar la independencia si se producían esos altercados el 1-O, como así fue. Y después de esa declaración… ¿qué? Dado que obviamente, no todo, sino que nada estaba pensado, no se puede ni adivinar lo que esperaba que ocurriera. Tal vez una rebelión posmoderna o una insurrección 2.0. Es decir, nada. Hasta el propio declarante ha dicho que la frase de Puigdemont podía ser una 'boutade', como a día de hoy ya parece evidente.

El Tribunal de Estrasburgo también afirmaba en esa sentencia que cuanto más avanzado está el proceso y más próxima está la sentencia, mayores son las oportunidades de reconsiderar la prisión provisional a la vista de las pruebas ya examinadas. Ojalá se produzca esa reconsideración. Francamente, la teoría de la rebelión/sedición ya solo parece estar en la cabeza de aquellos que desean un duro castigo.