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La campaña electoral del 28-A

Menos cabeza, más corazón

LEONARD BEARD

Menos cabeza, más corazón

Toni Aira

Los eslóganes apelan a un discurso mucho más emocional que racional y que pasa por incorporar la palabra 'España', que antes aparecía poco o nada

La campaña del PP en el 2008 contó con un eslogan un tanto frío y que mostraba una ausencia que ahora la formación de Pablo Casado y el PSOE han llenado en sus lemas. La frase elegida por el equipo de Mariano Rajoy fue 'Con cabeza y corazón'. Poco más de una década después, la mayoría de partidos ha asumido como propio el lema de uno de los 'influencers' del momento en Youtube, el comunicador y deportista Valentí Sanjuan: 'Menos cabeza, más corazón'. Una apelación al sentimiento que también se hace en la carrera electoral del 28-A, con mayor presencia de corazones (en la imagen del PP y del PSOE, por ejemplo) pero sobre todo con un discurso mucho más emocional que racional, típico en los tiempos que corren, pero que ahora y aquí pasa por incorporar la palabra 'España' en unos eslóganes donde antes aparecía poco o nada. Ahora la llevan, junto al corazón, y en general la incorporan todo el día en su discurso e imaginería.

Durante años, la CiU de Jordi Pujol tenia una palabra que no podía faltar en los eslóganes de sus campañas al Parlament: 'Catalunya'. Se buscaba una identificación del candidato y de su marca electoral con el país. Y el caso es que les fue muy bien, con victorias ininterrumpidas, algunas con mayoría absoluta, hasta que la marca desapareció. Eso sí, con un disgusto grande en forma de caída de escaños, cuando en el 2012 Artur Mas se presentó con el eslogan 'La voluntat d’un poble'. No 'Catalunya', sino 'poble'. El principal polo de identificación era con la figura del candidato, más que con el país, que se mostraba en el cartel con los brazos abiertos. Lo compararon con Moisés y lo acusaron de mesiánico. La bandera de un país, cuando se trata de utilizarla como escudo o como catapulta, cubre e impulsa más que la de una sola persona, por muy líder que sea. En el 2003 CiU había apelado al 'Sí a Catalunya' acompañado de un corazón amarillo con las cuatro barras rojas encima, y sus resultados superaron todas las expectativas.

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Ahora, PSOE y PP recurren explícitamente a 'España' para tirar de sus respectivos carros, en estrecha convivencia con el dibujo de un corazón. ¿Cómo? El PP, en el nuevo logo que los describe como “populares” y el PSOE en su lema de campaña. El PP tiñe su corazón (en eso ha acabado la antigua gaviota) con los colores de la rojigualda, y el PSOE nos propone apostar por 'La España que quieres'. Que quieres. Deseo, pero también sentimiento. Corazón. Y con precisamente eso dibujado al lado, es obvio que le quieren poner a la cosa menos cabeza y más corazón.

En el 'spot' que estos días ha lanzado el PP a través de las redes, con su tradicional sintonía de fondo, esta vez con la última versión 'a lo Gladiator-Vox', se cierra con la frase 'valor seguro para España', con bandera al viento que cubre casi toda la pantalla, y que cuando sale de plano deja paso al logo del PP (con la bandera ahora por sombrero y con forma de corazón). En su web brilla con luz propia el eslogan 'Garantía para España, siempre'. Y alguien podría pensar que la palabra 'España' siempre estuvo ahí, en los lemas electorales de PP y de PSOE. Pero no. Hubo un tiempo en que no necesitaban de una identificación hasta ese punto, y nunca antes con el corazón enganchado ahí cual siamés.

Apelar a la movilización en positivo

Los eslóganes electorales acostumbrar a reclamar impulso mediante la ilusión. Eso se incorpora tradicionalmente con palabras como 'cambio', 'nuevo', la misma 'ilusión' y otras derivadas de ellas, en clave de apelación a la movilización en positivo. Eso había pasado hasta hace poco sin la necesidad de apelar a España.

El eslogan famoso de Felipe González, 'Por el cambio' (PSOE, 1982), fue tuneado hace poco por Pedro Sánchez con su 'Vota Sí, un sí por el cambio' (PSOE, 2016). Ahí estaba casi todo lo canónico (el 'cambio', el positivismo del 'sí'). Pero España no aparecía. Pocos meses antes, el equipo de Sánchez había apostado por 'Un futuro para la mayoría' (PSOE, 2015). Sí que había ahí positivismo ('futuro', 'mayoría' pero ni rastro de España ni de ningún corazón.

El PP, en 1996, también apeló a lo que esperaba de aquellos comicios, en positivo: “Con la nueva mayoría”. Y José María Aznar la obtuvo y accedió a la Moncloa frente a un PSOE de Felipe González que trató de envolverse con la bandera vía eslogan, con escasa credibilidad y con nulo resultado: “España en positivo”. A José Luis Rodríguez Zapatero le funcionaría más (por sorpresa y por unas circunstancias de contexto excepcionales) en 2004, cuando reivindicó en sus carteles de campaña aquel 'Merecemos una España mejor'. Entonces sin bandera ni corazón. Ahora, sí. Apuntado al corazón. Apostándolo casi todo al rojo (y gualda).