Ir a contenido

Pequeño observatorio

Cantar, respirar, vivir

ELISENDA PONSA

Cantar, respirar, vivir

Josep Maria Espinàs

Siempre me ha gustado cantar y solo faltaba que, en tiempos difíciles para la política, apareciera la Nova Cançó para apuntarme

Tengo que decir que siempre me ha gustado cantar. Y en mi vejez, a veces me encuentro canturreando. Solamente faltaba que en tiempos difíciles para la política apareciera el grupo llamado Nova Cançó. Y, claro, me apunté. Aquellas canciones eran la manifestación de la lengua, de la modesta pero creativa lengua catalana. Dejando eso al margen, ahora, hay algunas creaciones musicales de aquel tiempo que forman parte del patrimonio de mi generación.

La canción francesa me abrió puertas a la posibilidad de transmitir emociones... Como 'Clopin, clopant', que cantaba  Yves Montand. "Como alza el vuelo una golondrina, la vida huye demasiado deprisa, y yo me voy, clopin, clopant".

Pero por encima de todo, lo que importaba era transmitir emociones en catalán. Naturalmente, hay una gran diversidad en el ámbito de la canción. Si no me equivoco, en Montserrat se celebraban 'cantúries' o simplemente 'cantos'.

Entretodos

Publica una carta del lector

Escribe un post para publicar en la edición impresa y en la web

No soy experto en estas materias, pero parece que el canto está relacionado con algunos momentos y con algunos hechos. Lo que tengo presente es la expresión 'canturrear'. Y si no me equivoco alude a un canto poco riguroso. A mí siempre me ha gustado cantar, pero sin la necesaria exigencia que hay que tener si se quiere cantar bien.

Pasada la posguerra, la llamada Nova Cançó dejaba ir un deseo de libertad.

Tal como decía hace unas semanas, siempre recordaré ese día que hacíamos aquel recital de canciones en el Palau de la Música -si no me equivoco- con policías vestidos de paisano sentados entre el público, anotando quién cantaba y qué pasaba. De una docena de canciones, la censura solo había autorizado dos. No consiguieron que el recital fracasara. No lo consiguieron. Raimon y yo fuimos repitiendo alternativamente las dos canciones permitidas. El público lo entendió aplaudiendo cada absurda repetición. Los policías no entendieron nada.