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Al contrataque

Jordi Roca, en un fotograma de El sentido del cacao.

Chocolate

Ana Pastor

Jordi Roca no se ha rendido, la enfermedad no ha desaparecido pero pone en marcha un nuevo proyecto

Tuve la suerte de conocer a Jordi hace ya muchos años. Pude verle en acción creo recordar que un par de veces. Sorprendía ya entonces su mirada distinta a todo lo que le rodeaba. No debía ser sencillo, pensé, destacar en un entorno con un altísimo nivel creativo y profesional. Pero había algo en él diferente. Y se notaba. Además no mostraba especial interés en demostrar su valía. Parecía centrado en su tarea. Casi como si su cabeza estuviera volando por otro lugar mientras remataba su última creación. De repente reconectaba con el mundo real como aterrizando una idea brillante sobre el postre que se traía entre manos.

Jordi es uno de los hermanos Roca, la gran referencia en el universo de la gastronomía. Pero también es el hombre que ha sido reconocido dos veces como el mejor repostero del mundo. En aquellos años pensé que el leve tic que había detectado al hablar con él sería producto de la cantidad de horas trabajando y del estrés. Más tarde descubrí que había algo más. Jordi decidió explicarlo todo. Decidió desnudar su verdad ante los ojos de todo el mundo. Una decisión valiente en forma de documental. Se trata de 'Chef's Table', una serie que Netflix dedica a grandes talentos de todo el mundo. Jordi podría haber mostrado entonces solo sus puros de chocolate, su gol de Messi o sus ya célebres perfumes. Pero ya en el arranque el documental da muestras de la personalidad del protagonista. Su voz susurrante de los primeros minutos permite entender algo más de aquel tic que no era tal. Jordi aprovecha una plataforma tan poderosa para explicar qué es la distonía laríngea, una enfermedad neurológica que le ha privado de las palabras y que mantiene su cuello inclinado bruscamente hacia atrás. Jordi se abre para contar su historia vital de idas y venidas, de errores y aciertos, de la presión de querer estar a la altura de Joan y Josep pero sobre todo del aprendizaje. En estas mismas páginas concedió una deliciosa entrevista al maestro Pau Arenós en la que contó cómo “desaprendió a hablar”. Cómo pensó que se volvería loco: “Cuando tu cuerpo no te obedece entras en pánico. Primero el cuello, después la voz y a continuación ¿qué? ¿La mano, el pie?”.

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Hoy vuelvo a saber de él. Y veo que una vez más no se ha rendido. La enfermedad no ha desaparecido pero leo que pone en marcha un nuevo proyecto para investigar cómo los pacientes que han perdido el sentido del gusto, el sabor, puedan recuperarlo. Y ha tirado de uno de sus productos fetiche: el chocolate. En 'El sentido del cacao' pretenden mostrar que unir disciplinas tan diferentes como la gastronomía y la neurología mejora la vida de muchas personas cuyas patologías resultan invisibles para el resto de la sociedad. Jordi ha vuelto a hacerlo.