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Biopics

Los Sex Pistols, en los tiempos de su (corto) apogeo.

¡Justicia para Malcolm!

Ramón de España

Está en marcha un biopic sobre los Sex Pistols, que tuvieron en su mánager a un caradura extraordinario

Ante el éxito de 'Bohemian Rhapsody' y el inminente estreno (en mayo) de 'Rocketman', biografía audiovisual de Elton John, parece que los rockeros aspiran a pillar parte de la taquilla que recaudan los superhéroes de Marvel o DC. Los próximos en disfrutar de su propia biopic van a ser los Sex Pistols, aunque la productora reconoce que el potencial comercial de Johnny Rotten y sus cuates no es comparable al de Freddie Mercury o Elton John. Para empezar, a la directora no la conoce ni su padre: Ayesha Plunkett aparece en el IMDB como productora de tres películas inéditas en España y parece que no ha dirigido nada hasta ahora. Tampoco hay actores fichados para el proyecto, pero la cosa, según 'The Daily Mail', fuente fiable donde las haya, está en marcha.

Yo creo que la breve peripecia sociomusical de los Sex Pistols da para una tragicomedia descacharrante, a medio camino entre 'The great rock and roll swindle' ('El gran timo del rock and roll'), de Julien Temple, y 'Sid & Nancy', de Alex Cox. Y que lo fundamental para llevar el proyecto a algún lugar razonable consiste en otorgarle un papel protagonista al manager del grupo, Malcolm McLaren (Londres, 1946 – Suiza, 2010), dado que los músicos, reconozcámoslo, no dan mucho de sí a nivel dramático. McLaren ha pasado a la historia como un cantamañanas y un liante de nivel cinco, que lo fue, pero nadie había brillado tanto como él en ambas especialidades (bueno, tal vez el coronel Parker, que ni era coronel ni se llamaba Parker, pero hizo lo que quiso con Elvis). Su lema era 'Cash from chaos', o cómo sacar pasta del caos que él mismo creaba: consiguió que dos importantes discográficas ficharan a los Pistols y que los echaran, quedándose el anticipo; cuando el disco salió publicado por Virgin, Malcolm ya lo había vendido tres veces; suya fue la brillante idea de alquilar un barco ruinoso, subir a bordo a sus chicos y ponerlos a recorrer el Támesis berreando himnos antimonárquicos para jorobarle el Jubileo a su Graciosa Majestad (los detuvieron a todos, pero salieron en primera página de los diarios, que es lo que se pretendía); acabó a bofetadas judiciales con Johnny Rotten, pero consiguió que el pobre Temple convirtiera un documental sobre el grupo en un homenaje a su augusta persona.

Hazme caso, Ayesha, Malcolm te salvará la película: nada divierte más al respetable que las andanzas de un caradura extraordinario.