'Je suis désolé', senadoras y senadores

La divisa de la República francesa, ibertad, igualdad y fraternidad, tiene la diversidad como asignatura pendiente

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El presidente francés, Emmanuel Macron.

El presidente francés, Emmanuel Macron. / REUTERS / MICHEL EULER

Soy francófono y francófilo desde que tengo uso de razón. Mis mejores años como periodista los viví en París como corresponsal. Los valores republicanos han moldeado mi concepto de ciudadanía. "Francia -decía Malraux- solo es ella misma cuando es portadora de una parte de la esperanza del mundo". Desde esta óptica, es lógico que 41 senadores -el 12% de la Cámara alta- se hayan pronunciado sobre el 'procés' y hayan pedido "soluciones políticas".

No es de recibo, sin embargo, que constaten "una vulneración de los derechos y libertades democráticas" y que reclamen "el respeto de las libertades y de los derechos fundamentales en Catalunya". Los garantiza la Constitución y el Estatut. 'Je suis désolé', que dicen respetuosamente los franceses cuando quieren mandar a alguien a la mierda. Les pondré solo un ejemplo: hace dos sábados miles de catalanes se manifestaron por el centro de Madrid, encuadrados por la Policía española, mientras a la misma hora en París ardían varios establecimientos de los Campos Elíseos.

Sí, el ejercicio del derecho de manifestación y la libertad de expresión están garantizados en España. Lo que se juzga en el Tribunal Supremo no es el ideario independentista, sino el unilateralismo; es decir, los actos de desobediencia política concatenados que representaron los hechos de septiembre y octubre del 2017: las leyes del referéndum de autodeterminación y de transitoriedad jurídica, la consulta del 1-O y la declaración de independencia.

Es inimaginable que un Gobierno regional francés hubiese seguido igual camino, pero, de haberlo hecho, la reacción del Estado hubiese sido bastante más dura. De puertas adentro y de puertas afuera: no hubiese habido tribunal alemán ni menos aún belga que no hubiesen ejecutado la euroorden porque el conflicto diplomático hubiese sido de órdago. La justicia española acumula menos condenas en el Tribunal Europeo de Derechos Humanos que la francesa o la alemana.

Los casos galos

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En el caso de Francia, la divisa de la República -libertad, igualdad y fraternidad- tiene la diversidad como asignatura pendiente. Solo varios ejemplos. El País Vasco francés no es ni región ni provincia: pertenece al departamento de Pirineos Atlánticos, con capital en Pau, y a la región de Aquitania (Mitterrand prometió dar a Bayona un departamento vasco en las presidenciales de 1981 y aún lo esperan). La Catalunya francesa (Pirineos Orientales) es un departamento de la región de Occitania. Córcega se dotó en 1991 del llamado Estatuto Joxe y el Consejo Constitucional le enmendó la plana: suprimió la noción de "pueblo corso".

La Constitución francesa consagra el concepto de "pueblo francés" dentro de "una República indivisible" y define el francés como "la lengua de la República". La Constitución española recoge en su preámbulo el concepto de "pueblos de España", garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones, y establece que "las otras lenguas españolas", entre ellas el catalán, "serán también oficiales en sus respectivas comunidades". Repito: 'Je suis désolé', senadoras y senadores.