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Al contrataque

El secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, en el acto de su regreso ante el Museo Reina Sofía

PIERRE-PHILIPPE MARCOU (AFP)

La estrategia de Iglesias

Cristina Pardo

Haría bien el líder de Podemos en intentar poner orden en su partido, que falta le hace, en vez de intentar convencernos de que los medios son malos malísimos

El expresidente Mariano Rajoy siempre se quejaba de que los periodistas no contábamos las cosas buenas del país. Donde pone 'país', él quería decir Gobierno, o sea, Partido Popular. Se contaban, claro que sí, pero solo cuando los escándalos nos dejaban un respiro. Es que Rajoy no se daba cuenta de que comenzábamos el día hablando de los buenos datos del paro y, de repente, detenían a no sé qué político, huía Carles Puigdemont, se celebraba un juicio contra algún presunto corrupto, citaban al propio Rajoy a declarar, José María Aznar le metía un puntapié públicamente o comparecía 'el Bigotes' en el Congreso y un montón de cosas más. Él insistía en que había que incidir en lo bueno, pero lo ponían difícil, ¿eh?

Ahora, Pablo Iglesias ha vuelto a sus orígenes, a aquellos días en los que su formación aglutinaba el voto del cabreo. El líder de Podemos pone el acento de nuevo en lo malos que son los bancos y en lo vendidos que están los medios de comunicación, la manipulación de la prensa y tal. Iglesias es libre de poner a los periodistas en el centro del debate. Creo que tiene razón en algunas cosas, porque no siempre lo hacemos bien. De hecho, algunas personas del gremio se van a presentar ahora a las elecciones; algo que, solo en mi opinión, debería ser la antítesis de lo que representa la prensa. Pero cada uno se compromete como quiere.

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En todo caso, el líder de Podemos debería pararse a pensar (aunque seguro que lo ha hecho ya, porque es una persona inteligente), que no hace falta que los bancos y no sé cuántos poderosos más manden en los medios para decir que lo suyo está siendo un desastre. Solo en 'La Tuerka' pueden considerar en estos momentos que el partido goza de buena salud. La mayoría de los padres fundadores se ha bajado del barco y ha vuelto a sus labores. El que fuera su número dos, Íñigo Errejón, se presenta por otro partido. La que fuera su gran apuesta municipal, Manuela Carmena, más de lo mismo. No aceptó ni una de sus sugerencias para las listas. En las comunidades autónomas en las que iban con otros en coalición, ahora ya no. En estos momentos, en Madrid todo es un auténtico lío, porque Izquierda Unida parece que no va con Podemos, pero sí con los Anticapitalistas y no sabemos con qué candidatos. Cada territorio, un mundo.

Con este panorama, pretender convencernos ahora, nada más volver de la baja, de que los medios de comunicación son malos malísimos, como si ese fuera el principal problema que tiene Podemos por delante... Me parece un mensaje para los muy cafeteros. Haría bien Iglesias, ahora que ya se ha reincorporado a la rutina, en intentar poner orden en su partido, que falta le hace, y dejar justo para después objetivos tan ambiciosos.