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análisis

Umtiti, junto a Todibo y Samper, durante el Barça-Valencia de la Liga 2018-19.

Umtiti, o quien se fue al Mundial perdió su lugar

Sònia Gelmà

El defensa francés ha pasado a ser transferible. El Barça estará encantando en hacer caja con él si llega una buena oferta

El fútbol es un negocio. Una industria que mueve mucho dinero, pero que sigue siendo un deporte como punto de partida. Por eso se asume con normalidad que los clubes, después de invertir millonadas en unos profesionales altamente cualificados, pierdan cada tanto el control sobre ellos. Las selecciones pueden utilizarlos libremente a cambio de una contraprestación irrisoria, porque así lo dice la ley. Su poder seductor es indiscutible, los seleccionados se distinguen en el grupo de los mejores de su país y ese combinado les ofrece la mayor gloria posible. Aquello con lo que la mayoría ha soñado de pequeños: un mundial.

Las selecciones no tienen porque pensar a largo plazo. Si este o aquel futbolista se rompe, perderán potencial, pero se limitarán a llamar al siguiente nombre de la lista. Les pueden pedir incluso que fuercen su físico, a riesgo de acabar con su carrera, porque el premio es un mundial, y en ese momento el corazón puede hacer perder la cabeza a cualquier futbolista.

Samuel Umtiti decidió arriesgar en Rusia. En las últimas horas ha admitido -en una entrevista en Telefoot- que expuso su rodilla de manera consciente y que lo ha pagado esta temporada. Puede decir tranquilamente que no se arrepiente. Y aquí no pasa nada. Porque así es como está montado. Que aquella decisión significara que no haya podido prácticamente jugar con el Barça, pues mala suerte para el club. Les queda la pataleta, y el perjuicio no ha sido mayor porque el Barça acertó con Lenglet, a priori suplente. Un titular de futuro que aprovechó la oportunidad para convertirse en presente.

Las tornas un año después

Hace justo un año, Umtiti reclamaba una subida salarial. Un aumento acorde a su rol en el equipo. Había sido fichado del Olympique de Lyon como un buen suplente, y en un camino muy parecido al que vive ahora Lenglet, se hizo indiscutible. Sus condiciones para renovar fueron exigentes, consciente de su posición de fuerza. El central jugó a ser ambiguo cuando, en un test de una televisión francesa, le preguntaron sobre si su futuro era azulgrana. Se acogió a un comodín para evitar responder sí o no, las dos respuestas posibles. Este fin de semana, ante la misma pregunta en el mismo test, no dudó, contestó que sí.

Pero de la misma manera que el francés miró por sus intereses en el mundial, y no pedirá ahora que le bajen el sueldo, el Barça debe valorar las incertidumbres sobre su recuperación. El club ya trabaja en De Ligt y su fichaje se puede interpretar como una inversión para mantener tres grandes centrales. Umtiti ha pasado a ser transferible. El Barça estará encantando en hacer caja con él si llega una buena oferta. Porque como quién se fue a Sevilla, quien se fue al mundial perdió su lugar.

Temas: Samuel Umtiti