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Editorial

Complicidad entre Trump y Bolsonaro

Salvo el disenso con Venezuela, la complicidad entre las dos grandes referencias de la extrema derecha gobernante es total

Bolsonaro ofrece a Trump la camiseta de la selección brasileña de fútbol.

Bolsonaro ofrece a Trump la camiseta de la selección brasileña de fútbol. / REUTERS / Kevin Lamarque

Los límites de la buena sintonía entre Donald Trump y Jair Bolsonaro quedaron perfectamente establecidos en la reunión de ambos en la Casa Blanca: mientras Estados Unidos mantiene abiertas todas las opciones en su propósito de acabar con el régimen chavista en Venezuela, Brasil descarta sumar soldados a una eventual intervención de Estados Unidos. Salvo este disenso, la complicidad entre las dos grandes referencias de la extrema derecha gobernante es total, y si tal concordancia de criterios no alcanza a la crisis venezolana tiene más que ver con la necesidad brasileña de no salirse del marco de referencia de la comunidad latinoamericana que con una discrepancia de fondo acerca de cómo cortar las alas a Nicolás Maduro.

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Cuando Trump anuncia el crepúsculo del socialismo, y en esta palabra incluye todo lo que queda a su izquierda, alude tanto al retroceso del reformismo en Latinoamérica como de forma específica a la quiebra del chavismo. Y si el presidente de Estados Unidos volvió a referirse al ocaso progresista, lo hizo porque las encuestas otorgan a ambos presidentes índices de aceptación a la baja, algo especialmente grave en el caso del mandatario brasileño, con solo un trimestre en el poder, pero con su imagen erosionada por casos de corrupción y sin que la crisis social emita señales de mejora. De forma que el desastre bolivariano se ha convertido en una herramienta política multiuso para comparecer ante la opinión pública con una imagen de unidad desafiante.