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análisis

Messi ejecuta la falta del primer gol ante el Betis.

¡No puede ser!

Albert Guasch

La ovación de la afición del Betis constata que Messi es un regalo para todos, no solo para el Barça

Un Messi con la barba rasurada afeitó al Betis. Desaliñado o aseado, el argentino asusta al más valiente. A Quique Setién, por ejemplo, más cruyffista que Cruyff. Arriesgó como un funámbulo el equipo verdiblanco, caminando siempre sobre un cable que el mejor jugador del mundo zarandeó hasta hacerle caer. Luego le ayudó Suárez. Los dos amigos no se apiadaron de la temeridad del entrenador bético. Jugó creyéndose un león ante el rey de la selva, y del equívoco le sacaron sobre todo los tres brutales zarpazos de Messi. Es un animal. 

Messi se encontró en el Villamarín con el momento Ronaldinho del Bernabéu. Ovacionado y el nombre coreado por los aficionados rivales. Habla muy bien de la grada bética. Las actuaciones portentosas del argentino abundan en todos los campos y no siempre se producen reacciones tan generosas y efusivas. Hasta el protagonista se sorprendió. Messi es un regalo para el Barça, pero los aplausos de ayer tras el portentoso cuarto gol constatan que es igualmente un regalo para la Liga. Hagamos extensible la fortuna a todos los contemporáneos que aman el fútbol por todo el mundo.

Reacciones asombrosas

Una Liga que queda casi resuelta, porque el Barça y sus estrellas enviaron el mensaje potente de que no hay posibilidad de una relajación azulgrana. Messi marcó un triplete de goles ante el Betis como hace poco lo hizo ante el Sevilla. Democratiza los castigos. Son 10 puntos de diferencia y la sensación ahora mismo es que hay más opciones de ampliarse que de reducirse la ventaja en las fechas venideras.

Messi contó con la colaboración de Suárez, como se dijo antes. El uruguayo provoca reacciones asombrosas. Puede el seguidor azulgrana maldecirle tras un remate blando y al cabo de un rato postrarse a sus pies por el taconazo que propició el 0-2. Puede inspirar reproches por un disparo precipitado y enseguida admiración vehemente por la jugada en que le causó un crujido de piernas al pobre Bartra.

Pero la historia del partido de ayer necesita explicarse de nuevo a partir de un futbolista que expande los límites de la fantasía. 'No pot ser', se llama el programa de televisión sobre tecnología que estrenó anoche Jordi Basté en TV-3. Valdría el título para explicar a Messi. No puede ser tanto virtuosismo, tanta precisión, tanta imaginación, tanta habilidad, tanta ambición, tanto desafío a lo razonable... No puede ser que sea tan bueno. Pero como la tecnología, él hace posible lo imposible. Una y otra vez. Como para no ovacionarlo a rabiar.